El exprimer ministro tailandés Abhisit Vejjajiva, ahora líder del principal partido de la oposición, fue inculpado este jueves por la muerte de manifestantes durante la represión de protestas en Bangkok en 2010, anunció la fiscalía.
«Lo hemos inculpado», dijo a la AFP un portavoz de la fiscalía, Nanthasak Poonsuk, por la sangrienta represión de las manifestaciones de los llamados 'camisas rojas' contra el gobierno presidido entonces por Abhisit, que dejó más de 90 muertos y 1.900 heridos.
El anuncio de la acusación formal -prevista desde hace muchos meses- llegó cuando la violencia política sacude la capital tailandesa, con manifestantes apoyados por el partido de Abhisit que piden la dimisión de la primera ministra, Yingluck Shinawatra, y al mismo tiempo liberar al reino de la influencia de su hermano, el derrocado Thaksin.
El actual líder de las manifestaciones, Suthep Thaugsuban, también debe ser inculpado por esos incidentes, pero no se presentó este jueves ante el tribunal.
Abhisit y Suthep son acusados de haber autorizado a las fuerzas del orden a tirar balas reales contra los pro Thaksin.
En 2010, unos 100.000 'camisas rojas', seguidores del exprimer ministro en el exilio Thaksin Shinawatra, ocuparon durante dos meses el centro de Bangkok para reclamar la dimisión de Abhisit. El ejército terminó por desalojarlos.
Esta crisis, la más grave que ha conocido Tailandia en su época moderna, dejó más de 90 muertos y cerca de 1,900 heridos.
Desde hace un mes los manifestantes, una alianza heterogénea de clases altas de Bangkok vinculadas a la oposición y de grupos ultramonárquicos, piden en la calle el fin de lo que llaman «el sistema Thaksin».
Unos 7.000 manifestantes se congregaron en la capital el martes exigiendo la renuncia del gobierno, menos de la mitad que los 140.000 manifestantes del lunes.
La primera ministra se negó a ceder a la presión de los manifestantes que siguen pidiendo su dimisión a pesar del anuncio de elecciones anticipadas y reclamó el fin de la «revolución popular». «Los manifestantes han hecho lo que querían y he disuelto el Parlamento para devolver el poder al pueblo», dijo la jefa del gobierno a la prensa tras una reunión de su gabinete el martes por la mañana.
A pesar de su exilio, el exprimer ministro, derrocado por un golpe de Estado en 2006, sigue siendo una pieza clave de la política del país. Tiene el apoyo incondicional de las masas rurales y urbanas pobres pero es odiado por las élites de la capital, que lo consideran una amenaza para la monarquía.
El principal partido opositor, el Partido Demócrata, cuyos 150 diputados renunciaron a sus cargos el domingo, todavía no ha reaccionado al anuncio de nuevas elecciones. Pero algunos analistas consideran que boicotearán los comicios.
El partido en el poder, Puea Thai, que según los expertos, podría ganar las elecciones, aseguró que Yingluck Shinawatra volverá a encabezar su lista electoral.
Los partidos favorables a Thaksin, varias veces disueltos por la justicia, han ganado todas las elecciones desde hace más de diez años, pero desde 2006, ninguno de los gobiernos vinculados al multimillonario ha podido terminar un mandato, expulsados por intervenciones de la justicia o del ejército, acompañadas de manifestaciones.
El movimiento de protesta actual lo desencadenó un proyecto de ley de amnistía que, según sus detractores, hubiera permitido el regreso de Thaksin, exiliado para escapar a la prisión por malversaciones financieras.
A pesar de que el Senado rechazó ese proyecto, las protestas siguen aumentando. La semana pasada, varios ministerios y administraciones fueron ocupados y hubo un intento de tomar la sede del gobierno que desembocó en enfrentamientos entre la policía y los manifestantes.
La violencia callejera ha dejado hasta ahora cinco muertos y más de 200 heridos.