LA PRENSA/CORTESÍA

Instantes de la naturaleza

Rosa Carlota de Tünnermann inventa en cada trazo y su pintura sorprende por su polifonía de temas, formas y atmósferas que logra desde la textura. Sus paisajes no se extienden en grandes descripciones de montañas, valles o bosques. Todo lo contrario sus paisajes son íntimos, donde el color posee atmósferas líricas.

Rosa Carlota de Tünnermann inventa en cada trazo y su pintura sorprende por su polifonía de temas, formas y atmósferas que logra desde la textura. Sus paisajes no se extienden en grandes descripciones de montañas, valles o bosques. Todo lo contrario sus paisajes son íntimos, donde el color posee atmósferas líricas.

A diferencias de otros paisajistas, el árbol adquiere una grandeza, es el personaje central de su pintura. Un paisaje onírico donde los árboles son el alma misma de la tierra, idílica, holística, por lo que persiste en ella, una ética ecológica. Árboles como ángeles de ramajes verdes o azules, en juego cromático y dinámico y en celajes ocres o de azulados cielos que coronan su ramazones.

Es una artista en constante experimentación, donde sus malinches sobresalen con una inmensa cabellera de hojas naranjas y amarillos.

En otro escenario de su pintura, y específicamente en sus acuarelas, las flores se bifurcan en tonos lilas y un rosa pálido. Es como si el conjunto compuesto por las cinco flores sirviera de transparencia otoñal al mismo cielo. Tenemos la sensación de que flotan y bailan en el aire. Uno más bello es el tramado por diferentes flores cuyos pistilos, corolas y hojas connotan un mantel extendido sobre el cielo cubierto de esta floresta de sol y verano.

Sus bodegones de frutas tienen un sentido religioso de lo cotidiano. Los objetos están regados o echados dentro del cuadro. Son frutas y verduras en contrate de colores y sabores. De pronto unos ajos solitarios. Y qué decir de tríptico de frutas que están acomodados en caprichosos retablos, como asignados a un juego visual y experimental.

Rosa Carlota de Tünnermann hace desde su yo pictórico grandes aportes a la plástica nicaragüense, desde su creación estética y dominio del espacio que se vuelve mágico, en sueños de colores y a la vez bucólicos.

Tiempo y espacio en una sola unidad, matizada por la luz y al mismo tiempo, una pintura donde su ser femenino se hace ramaje, follaje, árbol o frutas, en una textura terrestre donde el espectador se llena de luz, y de vida.

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