Malaji, novela de ficción de Henry A. Petrie, es un nombre con muchos significados en esta obra literaria, es laberinto, collage de la chispa de la vida en todo su drama, ficción, reflexión filosófica de la existencia, profecía, y esperanza de un nuevo porvenir.
No se deje sorprender por su técnica narrativa, escrita en tiempo presente, de un día y su noche; en fragmentos, monólogos, diálogos y crónicas, descargadas ante el lector como memoria viviente de la misma sociedad atrapada en su vorágine de emociones sin respuestas.
Sus capítulos construyen un todo de amores sombríos, pasiones intensas, episodios religiosos, viajes míticos a zonas extrañas con historias que tienen que ver con la trascendencia del ser, en pasado, presente y futuro; asimismo con una vida convulsionada por el estrés.
FANTASMAS Y PORTALES
El lector encontrará en esta aventura, pueblos fantasmas y marítimos, o bien por medio de espejo quebrado trasladarse a otro portal, otro mundo de existencias alternas.
En su final de esperanza, Malaji, vuelve a través de su hijo, su mirada a las estrellas, “luz de una verdad” buscada más allá del fracaso humano.
En este sentir, la novela se aleja de la lectura “light”, por una de crónica de viajes por el intercosmos donde gravitan personajes como Calixto, Quetzal, y el buscador de estrellas en la oscuridad del alma humana, el enigmático Malaji.
DE SUS OBRAS
En sus anteriores novelas, como Inevitablemente humano, el actor también explora las controversias del alma humana; asimismo logra retratos sociales interesantes en textos como Fritongo Morongo, Guanuca, Tómame y te contaré.
La poética de Petrie también tiene ese hondo sentir y pensar, hilado en Malaji; una de sus últimas obras Urbanidad marginal, así lo atestigua.
PRESENTACIONES
Malaji fue recientemente presentada por los poetas Marvin Úbeda y Mauricio Paguaga, en el Rincón Turístico de Wiwilí. Se esperan nuevas presentaciones en Matagalpa, Boaco, León y otros sitios del país.
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