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¡Lazos de amor!

El ajetreo del día a día y el cansancio muchas veces son los causantes de que no puedas expresar tus sentimientos como quisieras con tu hijos. Una situación difícil que viven muchas familias, pero sobre todo que lo resienten aún más los pequeños del hogar. No solo extrañan a un padre o una madre que interactúe con ellos y brinde cariño, sino a esa persona que les dé confianza, ánimo, que se divierta con ellos, pero sobre todo que sientan que son una familia.

El ajetreo del día a día y el cansancio muchas veces son los causantes de que no puedas expresar tus sentimientos como quisieras con tu hijos. Una situación difícil que viven muchas familias, pero sobre todo que lo resienten aún más los pequeños del hogar. No solo extrañan a un padre o una madre que interactúe con ellos y brinde cariño, sino a esa persona que les dé confianza, ánimo, que se divierta con ellos, pero sobre todo que sientan que son una familia.

Es un hecho que las responsabilidades laborales o universitarias hacen que estés ausente la mayoría del tiempo de la vida de tus familiares.

¿Se puede recuperar ese tiempo? Claro que sí. Nunca es tarde para darte la oportunidad de expresar lo que realmente sientes por tus hijos y tu esposa o esposo. Eso sí, el vínculo familiar no nace por arte de magia, al igual que una planta va creciendo cuando le riegas amor, cariño, confianza, respeto, atención, entre otros sentimientos que al percibirlos dibuja sonrisas en el rostro de cualquiera.

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Si lugar a dudas esta etapa es una especie de crisis en el desarrollo de tus hijos, pero no lo entiendas como algo negativo. Es un momento donde los adolescentes empiezan a desligarse de ese vínculo familiar, lo cual es normal.

Permitirles cometer errores y que aprendan de ellos, que sepan resolver conflictos, respetar a los demás, pero siempre estando conscientes de que debe existir una base afectiva que les permita recordar que más allá de las apariencias y los nuevos desafíos existe el amor de padres, afirma la psicóloga Ana López.

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El vínculo afectivo con tus hijos se crea a temprana edad. Ellos desde chiquitos se sienten amados y confían plenamente en ti, manifiesta el psicólogo y terapeuta de pareja de la Clínica Cruz Azul, Ludedorf S. Montiel.

Al crecer las cosas cambian. Se cree que cuando son adolescentes no necesitan fortalecer esa afectividad entre ambos, pero en realidad esta es la etapa donde las libertades empiezan a florecer y los padres empiezan a vivir su vida, tanto que muchas veces olvidan que es importante crear una convivencia tal como existía antes.

HIJOS MÁS SEGUROS

Este tipo de relaciones son necesarias reforzarlas para formar unos hijos seguros de sí mismos, por eso es importante que desde pequeños formes en ellos pensamientos que te asocien como un padre o una madre que les dé seguridad, tranquilidad y afecto, porque estás ayudándoles a construir su identidad. Además formas personas más tolerantes y que tengan muy buenas relaciones sociales con su entorno, amplía Montiel.

Si no se fortalece esta relación es un hecho por causa de una separación emocional con los padres o bien el pequeño no sienta el afecto puede provocar baja autoestima, problemas de interacción con los demás y conductas negativas.

LA PAREJA

El esposo o la esposa también necesita de esos mimos. Tal vez no se formó en el vientre como la relación que tienes con tus hijos pero en este caso la convivencia, el amor, la confianza y la amistad hacen que nazca afecto para esa persona que duerme a tu lado, expresa el psicólogo y terapeuta de pareja, Ludendorf S. Montiel. Para reforzar esta afectividad es necesario que como pareja tenga una excelente comunicación, que se acepten tal como son y respeten y se demuestren el cariño que los hizo enamorarse. De eso se trata, de seguir enamorándote de tu pareja.

DE CHIQUITOS

Para desarrollar el vínculo con tu bebé puedes empezar por hablarle desde que está en tu vientre. Ten contacto físico con el pequeño. Tómalo en tus brazos y juega con él o ella. Un momento importante para reforzar esa afectividad es el momento del baño, así que aprovecha y disfruta de este contacto. Dedícale tiempo y expresa tu afecto abiertamente, con gestos y palabras, besos y abrazos. Y cuando toque el borde de tu falda o guiñen tu pantalón no dejés de mostrarle interés; aunque sean pequeñas preocupaciones para ellos es importante que le prestes atención.

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