Las llaves de las ocho celdas preventivas de la delegación policial de Juigalpa están en manos de un grupo de reos, quienes no solo son señalados de aplicar castigos a sus compañeros, sino de obligarlos a que sus familiares paguen “un impuesto” por la permanencia en el lugar, sin que las autoridades pongan control a esa situación.
Un reo que permaneció 11 días detenido en una de esas celdas adonde ingresó por violencia intrafamiliar, reseñó que los custodias del lugar permiten que ese grupo de presos sea quienes se encarguen del encierro de los otros reos.
El reo recién liberado que prefirió omitir su nombre, dijo que hay un grupo de unos 50 detenidos que ni siquiera son encerrados al igual que sus compañeros, sino que permanecen en el área de visita y “es donde existe mayor delincuencia”.
“Esos se encierran cuando ellos quieren y a las 4 de la mañana ya andan maltratando… tal vez los otros reos están durmiendo y ponen música (a esa hora)”, expresó el denunciante, quien dijo que logró sobrevivir porque otro reo que pertenecía al clan lo protegió.
Además los oficiales les permiten a este grupo de reos que golpeen a sus compañeros con un garrote que le llaman “el ban ban”. Al tiempo que corroboró el uso de cuchillos y de todo tipo de armas cortopunzantes.
DROGA COMO“PAN CALIENTE”
La droga “se vende como pan caliente”, pues los funcionarios simulan que requisan en las celdas, pero los familiares del grupo que mantienen el control sobre sus compañeros ingresan a distintas horas, dijo el recién liberado.
En 11 días que permaneció el denunciante en una de esas celdas policiales, dijo que fue testigo de al menos siete casos de reos golpeados por sus compañeros para obligarlos a pagar.
“Llegó uno por fuga, le dijo el oficial (a otro) te lo entrego para que te encargués de él y le dieron con el ban ban, que (después) no podía ni caminar el hombre …les quitan las pertenencias”, relató el denunciante.
“Me parecía que estaba dentro del infierno”, comentó el recién liberado, quien mencionó entre otras anomalías: que los reos mandan a comprar licor a vista y paciencia de los oficiales de la delegación, quienes además permiten la venta de crack y marihuana.
“Llegaron los caramelos, aquí están los caramelos”, así dice el exdetenido que este grupo de reos ofrece la droga en el interior de las celdas preventivas sin que los policías parezcan enterarse.
REOS COBRAN A OTROS
El denunciante relató que el grupo de reos que controla esas celdas preventivas, cobra a sus compañeros por las visitas conyugales .
Cualquier reo que quiere tener relación con su mujer paga a “la pandilla” de reos 50 córdobas para que les permitan hacerlo en “un mamarracho” que han levantado para tal fin.
El comisionado Edgardo Coronado, jefe de Auxilio Judicial de Juigalpa, justificó: “Entramos, pero para hacer la requisa se nos hace confrontativo”.
“Estamos ante la ley de la selva”, consideró el abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Pablo Cuevas, quien recordó que cuando una persona es detenida, es obligación de la Policía garantizar su integridad física y psíquica, si no lo hace comete delito de omisión.
De esa forma, manifestó Cuevas, le están violentando sus derechos humanos a los demás reos.
Coronado expuso que la sobrepoblación de reos en las celdas preventivas de Juigalpa tiene saturada el área de visita y la autoridad policial se vio obligada a crear la celda conocida como “la zaranda”, en un camión robur traído de Alemania en los años ochenta, acondicionado con barrotes y hamacas, donde guardan prisión ocho peligrosos reos.
Allí mantienen a ocho reos peligrosos, pero aclaró que son lo que provocan enfrentamientos con los hermanos Wilberto y Juan Carlos Pineda o “El Negro Robert Slide”. “Allí están más seguros”, afirmó Coronado.
El jefe policial se refirió a la difícil situación que enfrentan por las condiciones de hacinamiento, con 250 reos, sobrepasando la capacidad de 56, lo cual les generó durante el año ocho amotinamientos y la fuga de 15 reclusos.
Según Coronado, cuentan con un “menú de delincuentes”, entre condenados de 6 a 22 años y en espera de sentencia. Los Pineda guardan prisión por robo con intimidación y lesiones contra “Los Sambola” que llegaron allí por violación y robo con intimidación, mientras que “El Negro Robert Slide” está condenado a ocho años y medio por robo con intimidación.
Reos y familiares denunciaron a los hermanos Pineda y Slide de mantener el control de las celdas, realizando brutales golpizas, extorsión, robo, tráfico de droga, alcohol y prostitución, supuestamente “apañados” por los agentes policiales.
Ante “la falta de recepción de reos en el Sistema Penitenciario de Cuisalá y la población penal creciente, las condiciones de seguridad son vulnerables y el hacinamiento nos genera conflictos”, reconoció el jefe policial.
Explicó que por esas condiciones “los reos han venido alterando la infraestructura de las celdas, arrancando barrotes, hacen puyas y amarran las puertas para evitar que tengamos ingreso”, refirió Coronado.
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