Superada la profunda tristeza del anuncio de la muerte de Nelson Mandela, Sudáfrica celebra al hombre que venció a un régimen racista y devolvió la libertad al pueblo, y lo hace con alegres homenajes en los lugares más emblemáticos de su lucha. LA

Sudafricanos unidos

Miles de sudafricanos se unieron espontáneamente para rendir homenaje a Nelson Mandela, mientras que se preparan los funerales del ícono de la lucha contra el apartheid, a los que acudirán numerosos mandatarios extranjeros.

Miles de sudafricanos se unieron espontáneamente para rendir homenaje a Nelson Mandela, mientras que se preparan los funerales del ícono de la lucha contra el apartheid, a los que acudirán numerosos mandatarios extranjeros.

En la calle, en la radio y en la televisión solo se habla de Tata (papá) Mandela y de todo lo que le debe este país de 53 millones de habitantes, de los que la mitad son menores de 25 años, a un exdirigente caracterizado por sus sacrificios, sus innumerables gestos de atención, su disciplina personal y su capacidad para escuchar.

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Los micrófonos del canal de televisión público checo CT24 captaron en el Parlamento de Praga un diálogo soez en torno al funeral del líder sudafricano Nelson Mandela entre el primer ministro, Jiri Rusnok, y sus ministros de Defensa y de Finanzas.

“Y ahora además se ha muerto Mandela”, señaló Rusnok, a lo que el ministro de Defensa, Vlastimil Picek, contestó: “Joder, ¿y quién va a ir?
“Espero que vaya el presidente (Milos Zeman). No me apetece nada. Para nada. Y, joder, si eso está en el quinto agujero. ¿Y tendré que ir en línea regular o en otra?”, dijo el primer ministro.

Horas después, Jiri Rusnok pidió disculpas por su forma de hablar en un mensaje de texto enviado a la agencia de noticias checa CTK.

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El gentío seguía acudiendo a la casa del expresidente, donde se había improvisado un pequeño altar con velas y flores, en otros lugares emblemáticos, como la antigua casa de Mandela en Soweto, en un ambiente distendido que contrastaba con la paranoia se seguridad de un país con altas tasas de criminalidad.

“Afortunadamente, mi hija hoy va al colegio con negros, blancos, mestizos, indios, todos juntos”, algo impensable durante el apartheid, contó Dineo Matjila ante la casa del fallecido expresidente.

TODO EL MUNDO ESTARÁ AHÍ

El próximo domingo se espera que presidentes y exmandatarios, monarcas, artistas y líderes espirituales de todo el mundo acudan a la inhumación. También podrán asistir a otro servicio fúnebre, en el estadio Soccer City de Soweto, el martes.

Fue allí donde Mandela hizo su última aparición pública, durante la final del Mundial de Futbol de 2010, en un estado de salud ya muy débil.

Barack Obama, el primer mandatario negro de Estados Unidos, viajará a Sudáfrica la semana próxima, anunció la Casa Blanca, así como los expresidentes George W. Bush y Bill Clinton, sumándose a numerosos dirigentes de todo el mundo que asistirán a una gran ceremonia de recuerdo el 10 de diciembre.

Las ceremonias serán retransmitidas en directo por televisión y en muchas pantallas gigantes en varios emplazamientos alrededor de todo el país.

El ministro sudafricano de la Presidencia, Collins Chabane, agradeció en nombre de todos los sudafricanos “la generosidad, la amabilidad y el calor con el que millones de personas reaccionaron al deceso” de Mandela, el fundador de la Sudáfrica moderna y el primer jefe de Estado negro del país, el jueves a los 95 años.

En las calles de Pretoria

Más allá de fastos y reacciones oficiales, Sudáfrica podrá despedir en la calle a Nelson Mandela, su presidente más querido y popular.

El Gobierno sudafricano anunció hoy que el féretro del que fuera el preso político más famoso del mundo desfilará por las calles de Pretoria entre el 11 y el 13 de diciembre.

“Cada mañana, cuando los restos salgan de la morgue hacia la capilla ardiente, esas rutas se harán públicas”, dijo Neo Nomodu, directora de la Oficina de Comunicación e Información del Ejecutivo (GCIS), a los periodistas en Johannesburgo.

“Y ahora además se ha muerto Mandela”, señaló Rusnok, a lo que el ministro de Defensa, Vlastimil Picek, contestó: “Joder, ¿y quién va a ir? “Espero que vaya el presidente (Milos Zeman). No me apetece nada. Para nada. Y, joder, si eso está en el quinto agujero. ¿Y tendré que ir en línea regular o en otra?”, dijo el primer ministro. Horas después, Jiri Rusnok pidió disculpas por su forma de hablar en un mensaje de texto enviado a la agencia de noticias checa CTK.

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