TATIANA ROTHSCHUH
Tras llegar a Juigalpa la procuradora de Cárceles, Elena López Malespín, para investigar la grave situación que enfrentan los privados de libertad en las celdas preventivas policiales de Juigalpa, el delegado de Gobernación, Alvin Antonio Jarquín, dijo: “No hay violación a la seguridad de los presos, hay control y respeto a los derechos humanos”.
Al expresar su malestar por la comparación con “Alcatraz”, la mítica y clausurada prisión estadounidense de alta seguridad, el funcionario dijo que están coordinando con el jefe de la Policía de Chontales, comisionado mayor Xavier Carrillo, y el Sistema Penitenciario de Cuisalá, para realizar los traslados normales de los reos condenados.
Entre los traslados programados se encuentran los hermanos Wilberto y Juan Carlos Pineda y “el negro Slide”, a quienes denuncian los reos de mantener el control de las celdas, realizando salvajes golpizas, extorsión, robo, tráfico de droga, alcohol y prostitución.
Delegado ambiguo
El funcionario negó las denuncias realizadas por reos y familiares y aseguró no haber recibido ninguna: “Gobernación está pendiente de la seguridad en las celdas preventivas”, apuntó.
A pesar de haber negado ayer las versiones de violencia, el delegado días antes declaró en medios locales que tenía conocimiento que en las cárceles preventivas los reos son golpeados, les quitan la ropa, los mandan a bañarse, los obligan a hacer 600 sentadillas y los extorsionan para no golpearlos.
El funcionario también negó haber tratado el tema con la procuradora de Cárceles, sin embargo López Malespín indicó que al tener conocimiento de la situación que enfrentan los privados de libertad, llegó preocupada ante el llamado del procurador para la Defensa de los Derechos Humanos de Chontales para investigar los hechos, reuniéndose con el delegado de Gobernación y el jefe de la Policía.
“Como procuradora de Cárceles estoy preocupada por la situación que se vive en el penal de Juigalpa y por eso vamos a investigar, porque es de nuestro conocimiento que no es una vez que aquí han golpeado a los reos”, manifestó.
Sostuvo que “nosotros velamos porque los funcionarios cumplan con su responsabilidad, en este caso la Policía tiene que velar por la seguridad de los privados de libertad”.
Pruebas en Cenidh
El director del Cenidh, filial Chontales, Dennis Báez, mostró un manojo de denuncias que desde diciembre del pasado año han recibido.
“No la hemos sacado de la manga de la camisa, están documentadas, firmadas”, dijo, señalando que cada caso lo han comunicado al jefe de la Policía y algunos a Asuntos Internos.
Indicó que además del hacinamiento, se reportan graves agresiones provocadas por privados de libertad que han adquirido un liderazgo negativo.
“Hemos conocido un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos de los reos, y delitos, inclusive, que deberían ser investigados y ponerlos a la orden del Ministerio Público para sentar un precedente condenatorio de esa conducta”, dijo.
Según Báez, las denuncias recibidas apuntan a lesiones graves por golpizas, torturas, robo de vestuario, calzado y pertenencias, cobros que empezaron de 200, subieron a 500 y ahora alcanza los 3,000 córdobas, tráfico de droga, alcohol, entre otros.
Traslados no resuelven
Las armas cortopunzantes son habituales en las celdas, de acuerdo con los denunciantes.
“La medida de traslado es correcta, pero no es suficiente, deberían además abrirle causa penal porque se están cometiendo delitos y constitucionalmente el Artículo 97 dice que la Policía está obligada a la prevención del delito y a la persecución de los posibles responsables de la comisión del delito”, señaló el funcionario del Cenidh.
Entre las denuncias, el Cenidh registra la de Léster Siles, a quien un grupo de reos le quemó las plantas de los pies; la de Luis Manuel Téllez, quien por una golpiza quedó moribundo y le cobraban 3,000 córdobas; la de Bayardo Ezequiel Solano, con puyazos en diferentes partes del cuerpo y quedó inconsciente; José Yadir González, golpeado con puñetazos y puntapié; Franklin Eliécer Aguilar y Santos Pérez, entre otros.
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