Leónidas Tapia Sánchez
“Con la llegada de los españoles a nuestro Continente se inició un proceso de fusión e intercambio cultural, dentro del cual por supuesto tomó mucha importancia la evangelización católica. La devoción mariana fue traída a América por los frailes franciscanos y tomó gran popularidad y devotos en el “nuevo mundo”.
Nicaragua no fue la excepción, ya que el 7 de diciembre del año 1857 nació lo que hoy en día conocemos como la tradición religiosa católica y mariana, la Gritería. Este momento histórico sucedió en la iglesia San Felipe de la ciudad de León, Santiago de los Caballeros, cuando monseñor Gordiano Carranza animó al pueblo a “gritarle” a la Virgen en romería casa por casa. Esto coincidió también con el finiquito de la Guerra Nacional (1855-1857).
El pueblo tomó dicha tradición y con el tiempo se expandió en todo el país, hasta convertirse en un paradigma de identidad nacional. Ejemplo de ello es el famoso grito: ¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!, comúnmente usado en esta fiesta porque se celebra en honor al Dogma de la “Inmaculada Concepción”, establecido por la Iglesia católica el 8 de diciembre de 1854 en la “Bula Ineffabilis Deus” (Documento Inefable de Dios), por el papa Pío IX.
Considero que las tradiciones o aquellas expresiones socioculturales que se entregan de generación en generación a través de los años, (sobre todo las religiosas) forman parte de la idiosincrasia de un pueblo. Son convencionalismos sociales alimentados por factores étnicos, religiosos, espirituales, etcétera. Estos patrones de comportamiento los acarreamos desde nuestros ancestros, y por la fusión de razas (mestizaje) y de cultura se consolidaron tanto socialmente, que hoy en día forman parte de nuestro modus vivendi, haciendo al nicaragüense muy entusiasta y expresivo ante la tradición religiosa.
La espiritualidad, es decir el contacto directo que una persona tiene con Dios, la vive y experimenta uno directamente con el Creador, y la religión es la que nos liga a un grupo determinado. Las tradiciones son puras expresiones culturales fomentadas por la religión y la espiritualidad.
La Gritería, máxima expresión religiosa del nicaragüense, es en nuestra cultura vernácula un sello de identidad nacional. La veneración a la Inmaculada Concepción se arraiga en el corazón del pueblo católico nicaragüense, que encuentra en esta fiesta religiosa una forma de expresar su fe, allende del sincretismo religioso, que debido a que somos una sociedad multiétnica y mestiza, siempre está presente en muchas otras tradiciones religiosas.
El declarar a la Gritería como “Patrimonio intangible e inmaterial de la Humanidad”, por parte de la Unesco, sería otro gran paso para Nicaragua. La Gritería siempre ha sido, es y seguirá siendo nuestra, y con dicha declaración se conocerá globalmente, favoreciendo a nuestro país con mayor afluencia turística, entre otros beneficios. El mundo conocerá los términos “gorra” “brindis” “gofio” “ayote en miel”, entre muchos otros alimentos u objetos que se reparten este día, igualmente se conocerán los cantos marianos que desde niños todos hemos escuchado.
Es importante mantener nuestras tradiciones. En el caso de la Gritería, es tanto su arraigo que los nicas católicos que viven en el extranjero la celebran. Desde León hasta Masaya y demás zonas del país (urbanas y/o rurales) se vive esta fiesta católica, que es un paradigma de fe en Nicaragua. “¡Que viva la Virgen!”. El autor es abogado.