Wendy Álvarez Hidalgo
Una política pública-privada, que impulse la creación de empleos para jóvenes en riesgo, puede ayudar a reducir los altos índices de delitos menores en Managua. Esta es una de las conclusiones a las que llegan expertas que trabajan en organizaciones vinculadas a prevenir la violencia y la inseguridad ciudadana, quienes alertan sobre la necesidad de articular las políticas públicas con la sociedad civil si se quiere avanzar en la reinserción de jóvenes en riesgo.
Los resultados que la Fundación Nicaragua Nuestra (FNN) ha obtenido con su política de capacitación técnica y emprendimiento, con más de 200 jóvenes que están en riesgo de caer en el mundo delictivo, confirma lo antes señalado, dice Jenny Leiva, directora de la FNN.
Leiva explica que con solo brindar capacitación técnica a jóvenes del Distrito Seis de Managua, considerado altamente peligroso, los índices delictivos se han reducido hasta en un 70 por ciento. Esos muchachos, en su mayoría con bajo nivel académico, provienen de familias pobres y sin oportunidades económicas. Una vez acompañados, estos logran una opción de trabajo y se reinsertan a la sociedad y mejora la seguridad.
Elvira Cuadra, investigadora del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), añade que además de crear empleos también se debe impulsar una política de mejoramiento de los actuales, porque según investigaciones, la precariedad de los trabajos es de las principales quejas de este segmento poblacional.
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