Sergio León C.
Corresponsal / RAAS
Nelson Mandela, líder sudafricano que murió este jueves tras una prolongada enfermedad, inspiró a la humanidad mundial por su lucha persistente contra los gobernantes “vergonzosamente opresores”, dijo ayer el Gobierno Comunal Creole de Bluefields.
En un comunicado hecho público, las autoridades afrodescendientes de la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), sostuvieron que Mandela luchó por la libertad, la justicia social y por la paz mundial. “En nombre de los pueblos afrodescendientes de Nicaragua decimos a Mandela hasta pronto, ya que su muerte encendió más antorchas para iluminar un mundo que demanda en pleno siglo XXI más justicia y equidad entre hermanos”, dicen los creoles.
Agregan que la capacidad de Nelson Mandela para perdonar a sus opresores ha sido lo más admirable de su lucha, lo que le permitió sobresalir en un mundo lleno de injusticias y desigualdades.
VERDADERA RECONCILIACIÓN
Aunque las autoridades autonómicas del Atlántico Sur, y municipales de Bluefields no se pronunciaron sobre la muerte de Mandela, el delegado del Ministerio de Gobernación (Migob), Wilfredo Jarquín, dijo que más que la muerte, la vida de Mandela de cara al trabajo por la restitución de los derechos de los pueblos del mundo debe ser ejemplo de vida para los que trabajamos y pensamos en la igualdad.
“Hoy la reflexión debe estar encaminada a mantener vivo el espíritu y lucha de ese ícono mundial”, observó Jarquín.
Dolene Miller, miembro creole ante la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación (Conadeti), apuntó que la bondad de Mandela y su capacidad de perdonar es un legado a aprender.
“Madiba pudo reconciliar a negros y blancos luego de años de esclavitud en Sudáfrica, su proceso de verdadera reconciliación y unidad son los símbolos a tomarse en cuenta, y en Nicaragua vale la pena luchar cuando la causa es justa y cuando se identifica el lado de la verdad”, dijo Miller consultada al respecto de este líder fallecido. Indicó que Nelson Mandela supo insertarse en la modernidad, especialmente a través de procesos de resolución de conflictos en una nación dividida entre el racismo y el sistema oprobioso del apartheid.