Grecia, uno de los países europeos más castigados por la crisis económica, lucha con más eficacia que España contra la corrupción, según la organización Transparencia Internacional (TI), que publica este martes el índice de percepción de la corrupción en el mundo.
«Los dos países aplican dos respuestas muy distintas a la corrupción, ambos en un contexto de crisis, y creo que la perspectiva es mucho mejor en Grecia que en España», explica a la AFP el investigador principal del índice, Finn Heinrich.
En su clasificación de 2013, TI analiza un total de 177 países, encabezado por Dinamarca (primer puesto), el país donde menos se percibe la corrupción. España está en el puesto 40 y Grecia, en el 80. Sin embargo, la primera perdió diez puestos respecto al año pasado y la segunda ganó 14.
«En los dos últimos años, Grecia y España se han visto muy afectadas por la crisis del euro, que puso de manifiesto que la corrupción no sólo es una de las causas de la crisis sino que además la empeora», explica Heinrich.
«Pero este año, por primera vez, Grecia está mejorando, lo que demuestra que el Gobierno se está enfrentando directamente a la corrupción. Hubo juicios importantes y se nombró a alguien que coordina las políticas anticorrupción junto al primer ministro», recuerda este experto.
En cambio «esto no está pasando en España, todo lo contrario». «Cada vez salen más escándalos a la luz y el Gobierno no parece tomárselos en serio. Y son escándalos que implican a altos responsables del Gobierno», lamenta Heinrich.
En agosto pasado, el presidente Mariano Rajoy compareció ante el Parlamento para dar explicaciones sobre el llamado 'caso Bárcenas', la presunta contabilidad oculta y el pago de sobresueldos en el Partido Popular durante años.
«Ahora, el mayor escándalo en España es la financiación del partido en el poder por parte de intereses financieros, en particular relacionados con el sector de la construcción», dice el experto en referencia a este caso.
«Hay una relación clara entre la corrupción y la crisis, porque la construcción fue uno de los sectores de la burbuja en España, del que luego se vio que no era sostenible», afirma Heinrich, y recuerda el caso de corrupción en Marbella (Málaga), que llevó a varias condenas.
«El alcalde de la ciudad la dirigía como si fuera su feudo y, junto a las grandes compañías constructoras, ignoraba las leyes urbanísticas. Es sólo un ejemplo, pero hubo otros muchos», afirma.