Bloomberg News
No hace mucho, antes de la crisis financiera y de la recesión global que esta desencadenó, los economistas se referían a los estadounidenses como consumidores de último recurso. Cuando Estados Unidos crecía a un paso saludable, sus ciudadanos eran compradores y alimentaban la demanda de los bienes que China y otros países producían. Así mantenían la economía mundial en movimiento.
1.7 % es la cifra estimada de crecimiento para el 2013.
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Pero ya no funcionaría así, como informará la revista Bloomberg Markets en su edición de enero. Un Estados Unidos en recuperación está dando menos apoyo al crecimiento mundial que en el pasado. La demanda y la producción locales son hoy motores más importantes de la mayor economía del mundo que hace un decenio.
El menor déficit de la cuenta corriente de Estados Unidos desde 1999 muestra la tendencia, y el descubrimiento de nuevas fuentes locales de petróleo y gas la refuerza. La exploración y la producción se suman al crecimiento, y el país gasta menos en energía importada.
El combustible y las materias primas más baratas también impulsan la producción industrial, haciendo que Estados Unidos compita más con los países de mercados emergentes y se torne un consumidor menos confiable de los bienes producidos por estos.
“El crecimiento global se está convirtiendo lentamente en un juego de suma cero”, dice Manoj Pradhan, economista de mercados emergentes en Morgan Stanley en Londres y exfuncionario del Fondo Monetario Internacional. “El crecimiento de Estados Unidos no está revirtiendo el mundo al modelo anterior a la crisis, que daba impulso a todos los demás países”.
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Un rebote de uno por ciento en el crecimiento económico de Estados Unidos solía aumentar la expansión de otros países en 0.4 punto porcentual, según Gustavo Reis, economista internacional sénior en Bank of America Merrill Lynch. Ahora, calcula, el beneficio para otras naciones está disminuyendo a 0.3 punto porcentual, lo que añade 48,000 millones de dólares a la economía del mundo en lugar de 64,000 millones.
“Una economía estadounidense más fuerte es parte importante de nuestras expectativas para un crecimiento global saludable, pero es probable que el envión para el resto del mundo sea algo menor que en el pasado reciente”, dice Reis.
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