Mabel Calero
Mientras todos duermen, el mar se enfrenta a una guerra que tiene más de ocho años con los pescadores que quieren pescar grandes cantidades. En una noche el mar de Casares puede recibir más de 300 detonaciones por bombas de mecha, aunque son pequeñas, su destrucción en el agua es siete veces más grande que en la superficie.
Es por ello que se está organizando una reunión con los pescadores, Marena, Inpesca, Fuerza Naval, la Policía Nacional y la Alcaldía de Diriamba, para tratar de hacer conciencia y comenzar a aplicar la ley para todos aquellos pescadores que sigan pescando con explosivos.
Celso Guerrero, expresidente de la Confederación de Pesca, dijo que ha sido difícil controlar esta problemática debido a la falta de carnetización, pues es necesario identificar a los pescadores con nombre y apellido para darles seguimiento.
“Esto es una preocupación de todos, porque sabemos que esto va a perjudicar en un futuro y el día que aquí la pesca fracase, de qué van a vivir en esta zona costera. La bomba está acabando con las larvas y huevos, además de la flora marina”, comentó.
En el balneario de Casares hay aproximadamente 200 lanchas, cada lancha viaja con cuatro o cinco tripulantes, por ello se estima que hay aproximadamente más de mil pescadores. Sin embargo, el ochenta por ciento de la población costera vive de manera directa e indirecta de la pesca.
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