Luis Eduardo Martínez M.
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Irineo Valdivia, presidente de la Asociación de Tomateros de Nicaragua, exigió respuestas positivas al Gobierno y precisó que seguirán la protesta hoy, esperando que lleguen tomateros de otros puntos del país. En el tranque participaron productores de Estelí, Nueva Segovia, Matagalpa y Jinotega.
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Procedentes de distintos municipios del Norte del país, productores de tomate comenzaron este lunes a bloquear escalonadamente el tráfico vehicular por la carretera Panamericana, exigiendo “una medida justa” al momento en que comercializan ese producto.
Decenas de vehículos de todo tipo permanecían varados en la carretera, mientras agentes policiales resguardaban el orden y los tomateros abrían el camino cada media hora, dejando pasar a unos 30 vehículos de cada lado del tranque ubicado en el kilómetro 97, en el sector conocido como Las Tunas, al límite entre los municipios de Darío y Sébaco.
Los tomateros exigen que el Gobierno del inconstitucional presidente Daniel Ortega regule el comercio de tomate aplicando el Sistema Internacional de Unidades, cumpliendo con los decretos legislativos y ejecutivos, así como los acuerdos ministeriales vigentes sobre metrología.
Julio César López López, tomatero de La Trinidad, Estelí, dice tener 48 años cultivando el producto, pero “ya estoy por apartarme ahorita tenía dos manzanas de tomate que me dieron 1,500 cajillas, pero me salieron 800 en la plaza. Idiay, me quitaron casi dos cajillas por una”.
“Lo que exigimos (en la protesta) es medida y peso exacto, que no nos estén robando, porque los comerciantes nos roban a nosotros y le roban al que lo consume con la pesa”, declaró López.
Según el productor, los comerciantes compran el tomate por cajilla y normalmente esa unidad de medida alcanza un peso que oscila entre 48 y 50 libras, más tres libras que pesa la cajilla. Sin embargo, dice López, los comerciantes llenan la cajilla “hasta hacerle un copete” que termina pesando hasta 75 libras.
José Alfonso Duarte, productor de Sébaco, comentó que ha sufrido pérdidas de hasta cincuenta por ciento en las últimas tres siembras de tomate y “ya la finca la tengo hipotecada”.
Agregó que para obtener un crédito, los técnicos calcularon una producción de 24,000 cajillas y “me salieron 6,500 en el mercado entregamos cajilla y media y nos pagan una, eso es una grosería”.
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