San José / ACAN-EFE
Los grandes proyectos de infraestructura, salpicados de dudas e irregularidades, se han convertido en el dolor de cabeza de las autoridades durante las jóvenes relaciones entre Costa Rica y China, las cuales son cada vez más fuertes en el ámbito político y comercial.
Establecidos en el año 2007, los vínculos entre el gigante asiático y el pequeño país centroamericano han derivado en un Tratado de Libre Comercio y numerosos acuerdos de cooperación en distintos ámbitos.
Sin embargo, en el sector de infraestructura los proyectos han sido objeto de diversos señalamientos en Costa Rica, que van desde el plano ambiental hasta los verdaderos costos de las obras y su viabilidad financiera.
En la actualidad, el proyecto que enfrenta una polémica es el de una carretera de 107 kilómetros que conecta con los puertos de la provincia de Limón (Caribe). La oposición política ha denunciado que la empresa china Harbour Engineering Company Limited (CHEC), encargada de la obra, se encuentra en una lista negra de organismos internacionales debido a incumplimientos contractuales.
Este caso se da unos meses después de que se paralizara un proyecto para la construcción de una refinería en Limón, valorada en 1,300 millones de dólares, un proyecto conjunto entre las estatales Refinadora Costarricense de Petróleo y Corporación Nacional Petrolera de China Internacional. Esta iniciativa está en un limbo desde junio pasado, cuando la Contraloría General de la República de Costa Rica encontró irregularidades en los estudios de viabilidad y violaciones al contrato.
La única obra de infraestructura que se logró concretar es el Estadio Nacional de San José, con capacidad para 35,000 aficionados, que construyó una empresa china con una donación de 83 millones de dólares por parte del gobierno asiático.
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