Noel Amílcar Gallegos
Terminada la temporada de lluvia, también se acaba la esperanza de mantener llenos todos los recipientes en la casa de la familia Arias, de Villa Solidaridad, ubicada al sur de Monimbó en Masaya. El agua potable ahora es un “lujo” porque apenas les llega un día cada dos semanas.
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La ciudadanía afectada, para poder abastecerse de agua potable tiene que comprar los barriles del vital líquido a los camioneros que pasan ofreciéndolos por estos barrios, sin conocerse la procedencia de la misma.
Otros optan por recorrer grandes distancias para llegar al pozo comunitario más cercano y acarrear sus barriles en medio del pleito por hacer filas, después traerlo en carretones, que en muchas ocasiones son jalados por un adulto ayudado de varios niños. “La realidad es cruda en estos barrios”, coinciden los ciudadanos.
En el peor de los casos, la gente suele poner canales de zinc, esperando un chubasco de agua pluvial para llenar sus barriles. Para ingerir el agua en la mayoría de los hogares, tienen que comprar los bidones de agua purificada.
[/doap_box][doap_box title=»A madrugar para tener un poco» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
En esa ocasión informó que el mencionado proyecto era apoyado por la cooperación alemana a través de una importante donación, cuyo monto no especificó.
Los pobladores afectados aseguran que las pocas veces que el agua les llega a sus hogares es durante la madrugada, lo que implica doble esfuerzo porque tiene que desvelarse para “adivinar” la hora precisa. Además les llega por un tiempo limitado.
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“En invierno nos defendemos con el agua de lluvia porque tenemos canales en el techo, pero en el verano es terrible y uno tiene que estar comprando los barriles de agua hasta por 35 córdobas cada uno y a veces no pasan (vendiendo) y uno se lleva hasta dos semanas sin el agua, ni para bañarse, ni para lavar y quienes más sufren son los pobres niños”, se lamenta doña Margarita Arias.
Relatos como este son muy frecuentes en muchos barrios sureños de la ciudad de Masaya, en donde la falta del vital líquido es algo “normal” entre una buena parte de esta población, sin que las autoridades de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) de este departamento les dé una explicación del porqué existen estos problemas.
Muchos pobladores se quejan de que cuando esta crisis se agudiza, en algunas ocasiones la Alcaldía de este municipio manda algunas pipas de agua, para paliar la situación en algunos barrios, sin embargo algunos encargados de la pipa acostumbran a cobrar a las personas para que llenen sus recipientes, cuando se supone que el servicio es gratuito.
En el barrio Bayardo López, la situación es tan aguda que ni los cobradores de Enacal pasan en el sector de arriba porque esos pobladores tienen años de no escuchar el ruido del chorro de agua en sus pajas. Debido a esa situación rompieron parte de una tubería en un lugar más bajo para poder tomar un poco de agua.
“Todo nos sale caro, porque fíjese que tenemos que comprar agua purificada para nuestros alimentos y nuestros pequeños”, se quejó doña María Hondoy.
Los pobladores aseguran que para Enacal este barrio no existe y que están abandonados. LA PRENSA buscó la versión de la delegada Xiomara Potosme, pero fue imposible.
ENACAL NO EXISTE
Sergio Rosales, concejal del Partido Liberal Independiente (PLI), asegura que en reiteradas ocasiones la gente se llega a quejar ante ellos y a pedir respuestas que Enacal no les da.
“Considero que hay una desigualdad en la distribución del vital líquido (porque) el centro de la ciudad todas las 24 horas tiene agua y con una gran potencia, o sea, la gente pudiente se da el lujo de tener, mientras que en los barrios marginales es una odisea obtener el agua, tenemos que desvelarnos, un día llega, otro día no, a veces ni llega”, reaccionó Rosales.
Dijo que lo más lamentable es que la delegada de Enacal de esta ciudad no es accesible a la población, mucho menos con los medios de comunicación y que toda la situación la politiza.
“Consultan con los CPC, que a veces por sus posiciones políticas no tienen la altura para criticar e impulsar algo en solución de este serio problema, es más tienen temor de que su partido (FSLN) los destituya por emitir una opinión”, refirió Rosales.
Se estima que unos diez barrios de Masaya son los que tienen serios problemas con el abastecimiento de agua, aunque en general el problema se da en varios puntos de la ciudad.
Entre los barrios más afectados por este problema están: Villa Betania, Solidaridad, Fernando Padilla, Bayardo López, Nandayuri, Trasatlántico, Camilo Ortega, Magdalena, Lomas de Sandino, sector Pista Isabel Gaitán.
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