Pobladores de Sabana Grande de Potosí pidieron la libertad de Teresa Leal Díaz, abogando por su inocencia. LA PRENSA / R. VILLARREAL

Culpables por tráfico de droga

Habitantes de Sabana Grande, Potosí, se agruparon frente a la casa de Teresa Ernestina Leal Díaz, de 62 años, para pedir la libertad de ella y su hija Isabel del Socorro Marenco Leal, de 39 años, condenadas por tráfico de estupefacientes junto a Edwin Pérez, de 55 años.

Ramón Villarreal Bello

Habitantes de Sabana Grande, Potosí, se agruparon frente a la casa de Teresa Ernestina Leal Díaz, de 62 años, para pedir la libertad de ella y su hija Isabel del Socorro Marenco Leal, de 39 años, condenadas por tráfico de estupefacientes junto a Edwin Pérez, de 55 años.

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La Fiscalía pidió la pena máxima de 15 años de prisión y la PGR y la defensa solicitaron la pena mínima de cinco años.

Teresa Leal es hipertensa, tiene problemas para movilizarse, además de problemas digestivos por operaciones recientes, pero la mayor parte del tiempo ha pasado interna en el Hospital Gaspar García Laviana, de Rivas, bajo resguardo policial.

Carolina Leal, hermana de Teresa, calificó como un montaje la acusación contra su hermana y sus dos hijas.

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La acusación señala a Teresa Leal de ser la jefa de un grupo conformado supuestamente por ella, dos de sus hijas, y Pérez. La Policía lo denominó el grupo “El Bigote” y los señala de distribuir la droga dentro y fuera de Rivas.

De acuerdo con la acusación, el 22 de agosto la Policía detuvo a Pérez cuando se le encontró debajo de la camisa una bolsa plástica con 26 gramos de cocaína.

Tras la detención la Policía se dirigió a Sabana Grande para allanar la casa de Leal, donde también habitan sus hijas. Suponían que Pérez había obtenido la droga ahí.

La Policía ocupó un jarrón con 60 gramos de bicarbonato que presuntamente es usado para aumentar el volumen de la cocaína, además de una pistola calibre 25 en la casa de Isabel Marenco Leal, ubicada en la parte posterior de la casa de Teresa Leal.

SÍ SE PROBÓ ACUSACIÓN

Roberto Funes, fiscal auxiliar a cargo de la acusación, dijo que sí se probó que existe una relación entre una bolsa de bicarbonato sin ninguna etiqueta y que se usa para aumentar el volumen de la droga.

De acuerdo con Funes, sí existe una relación entre Edwin Pérez y las acusadas “y se documentó con fotos cuando la acusada que está prófuga Julisa Marenco Leal iba a Puerto Cabezas a traer la droga”.

Funes dijo que en juicio Pérez declaró que no conocía a las acusadas y que la droga era para su consumo. “Todo eso fue maniobra de la defensa, porque se demostró que los 26 gramos de droga cuestan entre 8,000 a 10,000 córdobas y un consumidor no va a gastar tanto dinero para consumir, es obvio que es para expendio o distribuirla en expendio”, refirió el fiscal.

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