La fábrica de sueños de Walt Disney apuesta por la heladora película Frozen: el reino de los hielos para estas navidades, una cinta de animación digital en la que una espontánea y natural princesa lucha por acabar con el maleficio que asuela su reinado: el eterno invierno.
Aunque sigue habiendo reyes, magia y ficción, esta vez Disney lleva a la gran pantalla una aventura épica, en la que una inusual princesa acompañada por un reno, un hombre y un muñeco de nieve rompe los viejos tópicos de antaño.
En este cuento, las protagonistas no se enmarcan en esta tradición de “princesas Disney” a la que pertenecía esa sirena llamada Ariel, capaz de cambiar su naturaleza por Eric, el príncipe pluscuamperfecto. Más bien, este relato es capaz de contagiar al público con un optimismo desbordante, donde los vínculos que unen a dos hermanas van más allá del amor irreal entre un príncipe ególatra y una joven princesa.
Frozen: el reino de los hielos toma como base en el cuento de hadas La reina de las nieves , de Hans Christian Anderson, escritor al que Disney debe su resurrección en 1989 con La sirenita.
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