Judith Flores
Corresponsal / Miami
El obispo nicaragüense de la diócesis de Estelí y presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos (ANPDH), monseñor Juan Abelardo Mata, retorna a Nicaragua este miércoles tras cumplir una apretada agenda en Miami, al reunirse con autoridades eclesiales y locales en el Sur de la Florida.
Medios de comunicación y activistas a los que expuso la involución que afecta a Nicaragua, desde la llegada al poder del inconstitucional presidente Daniel Ortega, un proceso que llega a su clímax con las Reformas a la Constitución que promueve Ortega para perpetuarse en el poder.
Mata se reunió con un centenar de nicaragüenses la noche del martes para hablar de la crisis que atraviesa Nicaragua. Durante el encuentro fue homenajeado por los alcaldes de las ciudades de Miami, Thomas Regalado; Doral, Luigi Boria; y José Díaz, de Sweetwater, la última conocida como La Pequeña Managua debido a la alta concentración de nicaragüenses. La tarde del lunes se reunió con el arzobispo de la Arquidiócesis de Miami, Thomas Wenski.
“Se está gestando una nueva guerra civil en la región mía. He llamado la atención al Gobierno, a los mismos armados porque ese es un callejón sin salida, es un suicidio porque no es así que podemos pensar en el futuro y los más afectados son los campesinos“, dijo el obispo al periodista Pedro Sevcec, del programa de análisis A Fondo.
Mencionó la campana del gobierno contra la Iglesia Católica. A su juicio el orteguismo no ha desatado toda su ira contra el clero “por la presencia del Cardenal -Miguel- Obando y Bravo, que está ahí utópicamente queriendo llevar un proceso que nunca se cumplió a plenitud en los gobiernos de doña Violeta, Arnoldo Alemán, mucho menos el del señor -Enrique- Bolaños, como es la legalización de las tierras y el apoyo al campesinado”.
Durante el encuentro, el obispo dijo que el retroceso democrático en Nicaragua es producto de la división. “Se ha permitido que gente que va contra la humanidad vuelva a tomar el poder, esto se debe por la tremenda irresponsabilidad de los que se llaman demócratas”.
Reiteró la posición de la Conferencia Episcopal que “no avala en modo alguno la Reforma Constitucional que promueve el gobierno de Nicaragua, en ninguno de sus artículos, todo el proceso está viciado empezando por la ilegalidad de la constituyente que la quiere reformar, son producto de un fraude”.
El obispo explicó que la celeridad con la que actúa Ortega para reformar la Constitución, fue selectiva. “De las 17 instituciones consultadas para la Reforma, solo cinco son independientes, el resto son del gobierno un cambio a la Carta Magna de ese tipo que cambiará radicalmente el sistema político en Nicaragua, requiere de una constituyente, una consulta a todos los nicaragüenses”, precisó.