¿Somos tercos o torpes?

Cirilo Antonio Otero

El principal rubro de producción y exportación de Nicaragua es el café. Mismo que se produce la mayor parte en el Centro Norte y en menor cantidad en el Sur. Por ser esta economía mono-cultivista siempre hemos concentrado nuestras capacidades y políticas públicas en un solo rubro. La historia muestra que, así hemos actuado, con el añil, el algodón, la caña de azúcar, el tabaco, el café, la carne vacuna, siempre excesivamente unidireccional en la producción y en la actividad productiva. Pareciera que no hay otra forma de producir cuando nos concentramos en un solo rubro para la agroexportación.

Existe un morbo en las decisiones de los productores y de los administradores de la cosa pública. En un afán de enriquecerse de manera cortoplacista y con poco o nada de inversión, ni riesgo, los cultivadores de café de Nicaragua, tienen la actitud de no prever las subidas y bajas de este cultivo de agroexportación. Son morbosos, porque esperan las crisis para pedirle ayuda al Estado-Nación, pero, cuando obtienen las ganancias jugosas no ahorran, no invierten, no diversifican. Y, cuando señalo Estado-Nación, es porque a todos los nicaragüenses les cuestan las crisis del café, la bonanza solamente la viven y disfrutan los llamados productores de café.

La lección está en la historia, estos productos que nosotros colocamos en el mercado internacional su estabilidad es cíclica, no son eternos, no son permanentes, suben los precios en un periodo corto y bajan en otro, que muchas veces es más prolongado. Veamos el precio en cuatro años histórico: Comportamiento de precios del café, en 1998, el quintal de café alcanzó el precio de 300 dólares; en 2002, este mismo rubro llegó a sesenta dólares; en 2010 se levanta a 260 dólares; y ahora en el 2013 nos encontramos con 105.2 dólares y con una tendencia de mercado a la baja. Y, nada logrará detenerlo, es el capitalismo.

Somos tercos o torpes. La historia muestra que es una ilusión la subida de precios, porque prontamente hay una baja que hace más daño que los beneficios que nos produce el alza. Las preguntas y exigencia que debemos hacernos como país, ¿debemos continuar cultivando de la manera que hoy lo hacemos? ¿Debemos seguir apegados a esa forma tradicional del monocultivo? Aprendamos de los cultivadores inteligentes de café que logran participar en los encuentros de consumidores y productores especializados de este rubro tan polémico.

En pocos días, aparecerán los líderes de la UNAG, de Upanic y otros de cooperativas, productoras de café, demandando del Gobierno una ayuda de los fondos del Estado-Nación. Y, como la administración Ortega/Halleslevens quiere estar bien con los grandes empresarios y grandes cultivadores de café, seguramente les facilitará subsidio y apoyo en la crisis actual. Pero, lo apropiado es aprender la lección, debemos ser previsores y aceptar que este modelo agroexportador es empobrecedor y vive de las costillas de los pobres, por medio de los dineros y otros recursos del Estado-Nación.

Es inaceptable, no debemos continuar actuando de esta manera. Es cierto que el Gobierno está autorizado para decidir sobre los recursos económicos del Estado-Nación, pero también es cierto que los que venden café deben cambiar su modo de producción. Deben ser eficientes, previsores, y si quieren seguir produciendo sin diversificar, pues, al menos, ahorren para las crisis cíclicas del modelo agroexportador. El autor es sociólogo e investigador social.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Ramon
    Hace 13 años

    Bien dicho.

  2. PuenloLibre
    Hace 13 años

    El mejor negocio es vivir de la Nación, el Estado solo sirve para ordeñarla

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