Rezaye Álvarez M.
Desde que tenía 7 años, Petrona López, originaria de Diriomo, Granada, cocinó utilizando un fogón de tres tenamastes y leña para preparar el desayuno, almuerzo y cena de su familia.
Esa historia cambió hace cinco meses, gracias al proyecto ejecutado por el Cuerpo de Paz en el país, que fabrica cocinas y hornos mejorados como parte de su trabajo en el eje ambiental.
López, de 74 años, cuenta emocionada los beneficios que le ha traído tener una cocina mejorada: ahora ya no se calienta tanto al cocinar y no respira el humo que producía su antiguo fogón y que tantas veces la hizo padecer tos.
Lo narrado por Gloria Isabel Sirias, concejal de Diriomo y ama de casa, no es muy distinto a lo de López; Sirias desde los 11 años cocinó en un fogón similar, sin embargo, a ella el humo le causó más estragos en su salud, constantes visitas al hospital por toses interminables que se convirtieron en asma, fue el resultado de 40 años de humo.
Sirias, de 51 años, cuenta que al escuchar que “un chele” andaba haciendo hornos y cocinas, se interesó de inmediato y buscó cómo establecer contacto con él.
Ese “chele” es Timothy Hoisington, un estadounidense voluntario del Cuerpo de Paz, una agencia federal independiente de los Estados Unidos fundada en 1961 y que se dedica a promover la paz y amistad mundial; en Nicaragua, la presencia de los Cuerpos de Paz data de 1968.
Hoisington ha construido en Diriomo cuatro cocinas y tiene proyectado construir 16 más.
Al ser notificado que lo iban a enviar a Nicaragua, Hoisington lo primero que hizo fue buscar información del país y lo que encontró, en vez de animarlo a venir, le causó algo de temor, debido a la historia de conflictos bélicos que han enfrentado a su país con Nicaragua.
Sin embargo, al llegar, Timoteo —a como es llamado por sus vecinos en Diriomo—, se encontró con un país “con mucha gente amable” y rápidamente se adaptó a vivir aquí.
“Yo me siento con mucha suerte por mi situación en Diriomo, porque tengo la oportunidad de hacer muchas cosas por los demás”, son las palabras de Hoisington al ser cuestionado sobre su estadía hasta ahora en Nicaragua.
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Además de las cocinas, “el chele” ha construido diez hornos eficientes, que en su mayoría han servido para promover los pequeños negocios. Un caso es el de Francisco Noel Rivas, que luego de trabajar 19 años en hornos tradicionales propiedad de un tío suyo, pasó a tener uno propio para iniciar su negocio.
AHORRO Y EFICIENCIA
Rivas tiene seis meses de usar el horno y en ese tiempo ha comprobado que el consumo de leña en el horno eficiente es 70 por ciento menos, con relación al consumo de los hornos tradicionales.
Según el informe Cocinas mejoradas de Nicaragua, creado por ProLeña en mayo de este año, las emisiones de humo con las cocinas mejoradas se reducen en un 82 por ciento respecto a las que se miden cuando se utiliza fogón abierto.
Antes de tener la cocina eficiente, López gastaba un flete de leña (una carreta llena) cada tres meses, y ahora en los cinco meses que tiene de usar la nueva estufa ha gastado un cuarto de flete, porque el consumo de leña pasó a ser de tres rajas por sesión, a una.
Cada flete tiene un costo de 500 córdobas y la disminución de su consumo en casos como el de López o Sirias, significa un alivio para la economía familiar.
EDUCACIÓN AMBIENTAL
Hoisington vino a Nicaragua en septiembre de 2012 y luego de un entrenamiento donde mejoró su español y aprendió a hacer huertos, viveros y abono, se fue a vivir a Diriomo para trabajar con dos escuelas públicas de ese municipio.
A nivel nacional hay unos 60 voluntarios del Cuerpo de Paz trabajando en educación ambiental, esto en coordinación con el Ministerio de Educación (Mined) a través de las asignaturas de Ciencias Naturales y Orientación Técnica Vocacional (OTV).
El trabajo de enseñanza Hoisington lo realiza en las escuelas públicas La Concepción y Rubén Darío de Diriomo, y su labor se enfoca en la enseñanza a niños de tercero, quinto y sexto grado de primaria.
Irlanda Tapia Meneses, profesora de quinto grado en la escuela pública La Concepción, expresó que se ha coordinado muy bien con Hoisington y él “ha sido un aporte único para la escuela”, porque le ha facilitado técnicas y apoyo para impartir las materias.
Dentro de las actividades que Hoisington ha realizado en ambas escuelas, aparte de impartir las clases de Ciencias Naturales, están la construcción de huertos y viveros, así como la elaboración de abono orgánico como parte de la clase de OTV.
Sobre la aceptación de los niños, la profesora aseguró que los estudiantes “están encantados”, porque la clase se da muy dinámica y participativa, además se implementan estrategias de enseñanza y esto motiva a los niños a aprender.
Para Hoisington, trabajar con las escuelas y tener contacto con los niños le da “satisfacción porque esos resultados son más sostenibles en el tiempo y mi papel se convierte en más grande en la educación”.
En cambio el proyecto de las cocinas y hornos eficientes para él representan una oportunidad de aportar a la comunidad, ya que “he podido ver más rápido los resultados y eso ha ayudado a la vida de las personas”, afirmó Hoisington.
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