José Adán Aguerri
El día 22 de noviembre pasado comparecimos en nombre de Cosep ante la Comisión Especial conformada para conocer y dictaminar la iniciativa de Ley de Reforma Parcial a la Constitución Política.
Expusimos que la reforma conforme su alcance debió realizarse observando el procedimiento de Reforma Total establecido en el Art. 193 para garantizar que fuese producto de una visión y consenso de Nación, no solamente del partido y bancada de gobierno.
Expresamos que no ha habido el tiempo suficiente ni la interacción necesaria para un proceso tan importante para el futuro del país.
Asimismo presentamos los principios que desde Cosep consideramos son claves para evitar que la reforma propuesta pueda crear la incertidumbre que nos lleve en dirección contraria de los objetivos que hemos alcanzado.
Para nosotros la consolidación de la democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico actual y futuro de Nicaragua. No debemos involucionar en los procesos y cambios democráticos que hemos venido desarrollando desde 1990. Por ello la Constitución Política debe garantizar el ejercicio efectivo de la democracia representativa y participativa como base de nuestro Estado de Derecho; debiéndose desde el Estado promover y fomentar las diversas formas de participación democráticas sin sesgo ideológico o partidario excluyente alguno.
Son elementos esenciales de la democracia representativa que deben mantenerse invariablemente en nuestra Carta Magna, el respeto a los derechos humanos, las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio basado en la alternancia política; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; la separación, independencia y modernización de los poderes del Estado, principalmente el poder judicial y electoral; el respeto a la propiedad privada y el libre ejercicio de las actividades económicas.
En este sentido debemos darle credibilidad y transparencia a los procesos electorales, por lo cual es necesaria una nueva Ley Electoral y nombramiento de autoridades bajo criterios de idoneidad, ética y transparencia. De igual forma la conformación de un Instituto de Cedulación ciudadana separado de la autoridad electoral.
El fortalecimiento de los partidos y de otras organizaciones políticas es prioritario para la democracia. Debe mantenerse su incidencia en los asuntos económicos, políticos y sociales sin restricción ideológica alguna.
Las funciones civiles no deben ser militarizadas, debiendo fortalecerse el servicio civil y la carrera administrativa en el Estado y delimitar el rol de los militares al ámbito de la defensa y seguridad nacional.
El acceso a las comunicaciones debe mantenerse como un derecho inalienable de los ciudadanos y el Estado no debe interferir con el libre ejercicio de las actividades económicas.
La familia es el núcleo fundamental de la sociedad en donde les corresponde a los padres y madres mantener el hogar y la formación integral de los hijos.
Debemos trabajar en la educación para crear conciencia cívica e igualar oportunidades, para atraer inversiones de mayor valor agregado y para fortalecer la investigación y desarrollo tecnológico.
El Estado no debe tener una religión u orientación religiosa determinada, debe ser laico, ya que todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección, no habiendo discriminación alguna por motivos de credo o religión.
Creemos que el Estado debe jugar un rol subsidiario del sector privado y ejecutar todas las acciones necesarias para la atracción de inversión nacional y extranjera, la creación de empleo productivo y la reducción de la pobreza. Por lo que requerimos que el Estado adopte los cinco pilares del crecimiento que Cosep propone potenciar el desarrollo económico y social de nuestro país.
Debe garantizarse una interacción sostenida y dinámica entre Gobierno y sector privado que continúe profundizando el mecanismo de diálogo y consenso.
Solamente con una Constitución Política que fortalezca y reafirme estos principios será posible que podamos construir una Nicaragua más prospera y democrática. El autor es presidente del Cosep.
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