Nuevas tecnologías
Vivimos rodeados de telefonía móvil, televisión, internet, ingeniería genética… Con un teléfono diminuto hablamos con personas que están lejos. La TV nos sirve a domicilio noticias y espectáculo continuo; con Internet, a un clic de ratón, disponemos de la mayor biblioteca del mundo y un océano de datos. Tenemos capacidad científica para alterar la genética vegetal y la animal…
Pero estas ciencias que adelantan que es una barbaridad, también tienen aspectos negativos: de la telefonía móvil, sus antenas causan alarma, aunque parece más serio el problema de los terminales, que radian directamente en la cabeza. La televisión va destilando, como lluvia fina, la ideología partidista del poder que la controla. Internet, a veces es utilizado para actos indeseables, inclusive delictivos. En genética, todavía no hay seguridad de que las semillas alteradas no conlleven secuelas peligrosas, o que las modificaciones genéticas no se apliquen a embriones humanos con criterios similares a los que se aplican en animales.
Desde hace muy poco tiempo, en relación con los miles de años de historia y prehistoria de la humanidad, los hombres tenemos en nuestras manos el enorme poder que nos proporciona la tecnología, pero parece que todavía no las usamos de modo suficientemente responsable. Ante las nuevas aplicaciones tecnológicas, a veces pienso que estamos como si unos niños pequeños pilotasen el vuelo de un avión Airbus A380.
Álvaro Quintanilla Martínez
Premio a INCH
El proyecto de reformas a la Constitución que impulsa el ejecutivo y que sin duda será aprobado de forma aplastante por la Asamblea Nacional, significa un gigantesco retroceso en el camino hacia la democracia en nuestro país, además de constituir la mayor traición a la patria y a los héroes y mártires que en todos los tiempos lucharon porque en Nicaragua no hubieran más dictaduras y nadie se adueñe del poder de manera indefinida.
También constituye una puñalada al Estado de derecho, cuyos principios fundamentales son la alternabilidad en el poder, el sufragio efectivo y la independencia de los poderes de Estado. Con la reforma se legitimará la reelección indefinida, que fuera el eje fundamental en la lucha contra la dictadura somocista. Así, Daniel Ortega ha conseguido en un par de años y con un par de llamadas telefónicas a sus incondicionales y serviles, lo que los Somoza no consiguieron en cincuenta años y nos ha traicionado a todos los nicaragüenses, sin distingos de colores políticos, en especial a los miembros de su partido —el FSLN—, que dieron la vida por la libertad y la justicia, para que el poder político no cayera nuevamente en manos de los militares —como en los años cincuenta, sesenta y setenta—, cuando casi todos los presidentes de América Latina eran milicos, desde Pinochet, Stroessner y las juntas militares del Brasil en América del Sur, hasta Ríos Montt y Somoza en Centroamérica.
Ahora, en esta nueva etapa de dominación que sufre el pueblo nicaragüense, cuando las reformas pretenden darle a los militares la posibilidad de hacerse con los cargos públicos, no queda más que reconocer que Ortega y Somoza son la misma cosa; que el sandinismo no es más que una utopía, que no existe más, y que el orteguismo se ha adueñado de todos los espacios políticos y controla todos los medios de comunicación y los mecanismos de control constitucional, que acabará llevando irremediablemente al país al desastre, e inevitablemente, otra vez al caos y a la guerra entre hermanos.
En este escenario, cuando se abra el telón y los militares controlen nuevamente todos los poderes del Estado, y los magistrados y ministros sean miembros de las fuerzas armadas y de la Policía, no le quedará al pueblo otro camino que el de la desobediencia civil y la anarquía, cuando ya no exista más Ley que el capricho y la voluntad incuestionable del nuevo dictador.
La Fundación Esquipulas de Nicaragua, organizadora del II Festival Centroamericano de Poesía (Chinandega, 29 Nov.-2 Dic. 2013), dedicado a la obra de los poetas Luis Alberto Cabrales de nuestro país y Otto René Castillo de Guatemala (entre otras iniciativas), a través de este Diario LA PRENSA envía sus sinceras felicitaciones al presidente del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), licenciado René González por el Premio Mérito al Desarrollo Regional de América Latina Juscelino Kubitschek, tras la ardua competencia entre destacadas instituciones de las Américas, en el campo social, cultural y científico que promueve el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Este premio vendrá a fortalecer aún más las abiertas políticas culturales que el INCH impulsa, convirtiéndose en una de las instituciones de promoción y difusión de las artes en Centroamérica con mayor apertura y sentido de inclusión. Me place felicitar a René González y a todo el equipo humano del INCH y a su amplia membresía, sobre todo al recordar que hace exactamente un año, el Instituto que acertadamente dirige, fue uno de los primeros en haber visto con buenos ojos nuestro proyecto cultural del I Festival Centroamericano de Poesía Álvaro Urtecho In Memóriam, festival que a partir de 2014 expandiremos a Centroamérica y al interior de toda Nicaragua, siendo nuestra región la garganta poética de América.
Este premio, sin lugar a dudas, concedido en homenaje a un visionario expresidente de Brasil, fortalecerá aún más el fomento a las artes y el hispanismo en Nicaragua, contribuyendo así a la gestación de una nación más grande, digna y culta en todos sus sentidos.
Ariel Montoya. Presidente Fundación Esquipulas de Nicaragua-Festival Centroamericano de Poesía.
Cultura menospreciada
La cultura está por los suelos en nuestro país, porque nunca se han preocupado los gobiernos de difundirla y por darle la importancia que se merece. En nuestro país se pueden botar miles de miles de córdobas en árboles de la vida, en altares, no para honrar a nuestra Virgen María, sino para dar pan y circo al pueblo. El Gobierno debe invertir ese dinero en bibliotecas con excelentes materiales, una mejor educación escolar, capacitar mejor a los maestros, subirles el salario y bajárselos a los diputados y ministros que no hacen nada, más que convertirse día a día en aduladores, en “cpsapos”, como los ha bautizado nuestro ingenioso pueblo.
El Gobierno no debe estar incentivando algo que llaman “cultura”, ya que esto que se promueve no es más que un burdo remedo cultural. Nuestro rico e interesante folclor lo hemos reducido a su mínima expresión, con sainetes que nada tienen que ver con nuestros bailes tradicionales o con nuestra cultura ancestral.
¿Por qué en nuestro país, todo lo relacionado con la enseñanza, la cultura y el espíritu está totalmente menospreciado? Los jóvenes van a las universidades con el afán de salir de la pobreza, estudian, se esfuerzan para luego encontrarse en un país que no tiene nada que ofrecer. Los jóvenes economistas no son tomados en cuenta. El turismo, pura demagogia, sus estudiantes en el vil desempleo, el mismo destino tienen los médicos recién egresados, inyectando para sobrevivir, y ¿el Gobierno?, bien gracias.
El Gobierno debe crear plazas laborales, y no dejarle todo a la empresa privada, aliada ahora esta del Gobierno, con el único propósito de poder trabajar libremente. Los hijos de la pareja presidencial viajando, modelando, haciéndose más ricos, adquiriendo propiedades y canales de televisión, “velando” por el turismo y ¿los jóvenes honestos? en el desempleo.
A través de los años, en materia de cultura los nicaragüenses estamos en la cola del mundo, y no es que no queramos salir de ella, sino que los gobiernos nos han dejado inmersos en esta cola, y ahora más que nunca. La falta de cultura es imperante en todos sus aspectos, porque mientras menos cultura exista, es más fácil la vida de los falsos valores, que no solo abundan hoy en día, sino que hasta gobiernan.
Roberto Altamirano Izaguirre.
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