Las negociaciones en Ginebra entre las grandes potencias e Irán, que advirtió de que no aceptará ningún acuerdo nuclear que no contemple el derecho a enriquecer uranio, entraron este jueves en la fase decisiva, en la que ambas partes intentarán alcanzar un compromiso que respete sus respectivas «líneas rojas».
Entre el «derecho al enriquecimiento» de uranio que reclama una parte y la «firmeza» de la otra, ambas reiteraron sus exigencias este jueves, antes incluso del reinicio de las conversaciones.
Según la Unión Europea, las discusiones fueron «muy sustanciales y detalladas».
«No se aceptará ningún acuerdo que no incluya el enriquecimiento de uranio del comienzo al fin», escribió por su parte en Twitter Abbas Araghchi, que dirige el equipo de negociación iraní en Ginebra, citado por la agencia oficial Irna. «El principio de enriquecimiento no es negociable pero podemos hablar del volumen, del nivel y del lugar», añadió.
Araghchi advirtió sin embargo de que Irán debe «recuperar confianza» en la buena fe de las grandes potencias para alcanzar un acuerdo.
[imported_image_7bdf48db9504b7318b95f424ff4c0b8e0ccd093a]
«El principal obstáculo es la falta de confianza debido a lo que sucedió en la última reunión. Hasta que no se recupere la confianza, no podremos proseguir negociaciones constructivas», declaró a la televisión pública, refiriéndose a los cambios introducidos por las grandes potencias en el borrador el último día de la anterior ronda de negociación.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, dijo desde París que espera que en Ginebra se concluya un «acuerdo sólido». «Este acuerdo sólo será posible sobre una base de firmeza», insistió en la televisión pública.
Este jueves, los representantes del grupo 5+1 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China más Alemania) e Irán continuarán debatiendo el texto propuesto por las principales potencias occidentales.
Este jueves «entramos en materia, hablaremos de los temas reales, el trabajo será cada vez más preciso, más concreto», explicó un negociador occidental tras la primera jornada de negociaciones del miércoles.
Las negociaciones tendrán lugar entre la delegación iraní, liderada por el ministro de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, y la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, sobre la base de un texto, fruto de las anteriores discusiones, establecido el 9 de noviembre.
Este texto es un «acuerdo temporal» de seis meses que prevé limitar el programa nuclear iraní a cambio de suavizar las sanciones internacionales contra el país. No se conocen todos los detalles, pero «todo el mundo sabe lo que está en juego», dijo Michael Mann, portavoz de Ashton.
Según Mann, la cuestión central es la del enriquecimiento de uranio, que los iraníes consideran un «derecho» pero que los occidentales creen que tiene por objetivo construir una bomba atómica.
Además de la suspensión del enriquecimiento también está sobre la mesa el problema del futuro de las reservas iraníes de 186 kilos de uranio enriquecido al 20% (el umbral que permite obtener rápidamente un porcentaje del 90 %, con el que ya se puede fabricar una bomba nuclear).
También habrá que tratar la cuestión del reactor de agua pesada de Arak, que tiene capacidad para fabricar plutonio con objetivos militares.
«El problema está en conciliar nuestras respectivas líneas rojas», dijo una fuente diplomática occidental.
El miércoles, antes incluso de que se hubieran retomado las negociaciones, el guía supremo iraní, Alí Jamenei, volvió a repetir que su país no quiere renunciar a sus «derechos nucleares».
El líder religioso también lanzó un violento ataque contra Israel y afirmó que el «régimen sionista» estaba «condenado a desparecer».
«Prometo que Irán no tendrá un arma nuclear», dijo por su parte el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras denunciar las amenazas de Jamenei.
«El guía supremo iraní Jamenei dijo ayer (miércoles): 'Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel', y dijo que los judíos 'no son seres humanos'», declaró Netanyahu, quien nunca descartó una acción militar contra la República Islámica de Irán.
El primer ministro conservador se expesaba ante los líderes de la comunidad judía rusa en Moscú. «Un Irán como este no debe poseer el arma nuclear», remarcó Netanyahu en su primera reacción a las palabras de Jamenei.
Netanyahu insistió este jueves en la necesidad de una «verdadera solución» para el problema del programa nuclear iraní, tras reunirse con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en el marco de una serie de contactos para impedir cualquier tipo de acuerdo en las negociaciones de Ginebra.
Putin dijo esperar que se encuentre una solución «mutuamente aceptable en un futuro cercano».
El primer ministro israelí no consiguió que Putin se sumase a sus posiciones hostiles al acuerdo negociado en Ginebra, señalaron este jueves los medios israelíes.
[imported_image_7ba37908b4dc7ccfcf4e5cdf5aa59b5d589759e6]
En reacción a las palabras de Jamenei, el presidente francés, François Hollande, pidió a Irán a que «aporte repuestas y no provocaciones» al problema, mientras que el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, rechazó de entrada cualquier tipo de acuerdo que sirva a Irán para «ganar tiempo» y que no responda a las «preocupaciones fundamentales» de la comunidad internacional.
Fuentes diplomáticas estadounidenses aseguraron que la reducción de las sanciones internacionales a Irán podría limitarse a desbloquear los fondos que Irán tiene en bancos extranjeros. «Las negociaciones son difíciles, son duras», dijo una de estas fuentes, prudente ante la posibilidad de concluir un acuerdo antes de que termine la semana.
Este jueves están previstas varias reuniones bilaterales. Por el momento, los ministros de los países del 5+1 no participarán en las negociaciones, como fue el caso en la última ronda de negociaciones. «Esta vez vendrán si hay que firmar algo», según una fuente diplomática occidental.