Y en un énfasis muy particular con los países centroamericanos de Guatemala, El Salvador y Honduras, el IDH refiere que las políticas de mano dura, sobre todo en la lucha contra las maras, en esos países han tenido un impacto negativo y profundo en la convivencia democrática y en el respeto a los derechos humanos, que están en la base del desarrollo humano.
En ese aspecto, la Policía Nacional de Nicaragua logra destacar en relación con el resto de países del istmo.
El vocero policial, comisionado mayor Fernando Borge, resalta que el logro obedece a que promueven el modelo preventivo comunitario. “En este caso, la fortaleza nuestra es el trabajo con la participación ciudadana”, sostuvo Borge.
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Prevenir el delito y la violencia, impulsando un crecimiento incluyente, equitativo y con calidad. Así como disminuir la impunidad fortaleciendo las instituciones de seguridad y justicia, con respeto a los derechos humanos.
Potenciar la participación activa de la sociedad en la construcción de la seguridad ciudadana e incrementar las oportunidades reales de desarrollo humano para los jóvenes.
Atender y prevenir de modo integral la violencia de género, así como salvaguardar los derechos de las víctimas.
Regular y reducir los disparadores del delito, como alcohol, drogas y armas y fortalecer los mecanismos de coordinación y evaluación de la cooperación internacional.
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Elízabeth Romero
En los países de América Latina (AL), uno de cada tres ciudadanos ha limitado sus lugares de compras, y uno de cada tres ciudadanos ha restringido los lugares de recreación, ante la percepción general de inseguridad.
Esta proporción aumenta al tomar en cuenta solo a las personas que han sido víctimas de un delito. En este caso, uno de cada dos ha limitado sus lugares de compras y cuatro de cada diez, sus lugares de recreación.
Según el Informe Regional de Desarrollo Humano (IDH) 2013-2014 “Seguridad Ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuestas para América Latina”, del Programa de Desarrollo de la ONU (PNUD), el delito y la violencia constituyen obstáculos graves para el desarrollo humano pleno de América Latina.
Pese a las mejoras sociales, la región sigue siendo la más desigual y la más insegura del mundo. En todos los países analizados, la percepción de seguridad se ha deteriorado y el robo se ha triplicado en los últimos 25 años, convirtiéndose en el delito que más afecta a los latinoamericanos, revela el informe.
Tras referir que América Latina registra más de cien mil asesinatos cada año y en 11 de los 18 países la tasa es mayor a los 10 asesinatos por cada cien mil habitantes, nivel considerado epidémico.
La inseguridad tiene múltiples impactos negativos en el desarrollo humano: afecta profundamente las capacidades y las libertades de las personas, la manera cómo construyen la vida en sociedad y su relación con las instituciones del Estado.
Además, señala el estudio que la inseguridad genera importantes costos, desde el gasto público de las instituciones y los gastos privados de los ciudadanos para procurarse seguridad, hasta los costos irreparables en la vida y en la integridad física de las personas, cuando llega al homicidio.
Y es así que el IDH identifica seis tipos de delitos como amenazas a la seguridad ciudadana de los países de América Latina, debido al impacto en el desarrollo humano: delito callejero, delincuencia organizada, violencia en contra de los jóvenes, la violencia de género, violencia ilegal por parte de actores estatales y la corrupción.
Entre estas amenazas resalta el delito callejero, en el que incluye los hurtos y robos de pequeña cuantía, que son los que atentan con más frecuencia contra la seguridad de los ciudadanos.
Es por eso que señala que cuando se habla de una ciudad segura o de un barrio seguro, generalmente se alude a la poca ocurrencia de delitos callejeros, expone el informe. Y aunque en algunos países de América Latina destaca la incidencia del crimen organizado, el estudio también refiere que en casi todos los países las personas identifican el delito callejero como la principal amenaza a su seguridad.
Es así como un 48 por ciento de los latinoamericanos identifican a la delincuencia común como su principal amenaza.
Plantea el informe que para responder al desafío de la violencia y el delito, los gobiernos requieren establecer una política de Estado en materia de seguridad.
CASOS MÁS FRECUENTES: DELITOS DE MENOR CUANTÍA
En Nicaragua no es la excepción. El vocero de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, corroboró que los delitos de mayor peligrosidad se registran en menor proporción.
Y la mayor cantidad de delitos que ocurren están relacionados con hurtos, carterismo en el interior de los autobuses de transporte colectivo o robos de menor cuantía, como bicicletas, la pieza de algún vehículo, cilindro de gas licuado, entre otros.
El combate de este tipo de delitos no es fácil, apuntó Borge, pero es al problema al cual la Policía se ha “volcado” a prevenir, pues “creemos que la percepción de inseguridad tiene que ver mucho con este tipo de delitos menores”.
Los planes en paradas de autobuses de transporte público y el llamado “Coraza Popular”, que desarrolla la Policía constantemente en los barrios, les ha dejado importantes resultados, expuso el vocero policial.
El IDH refiere que en los países de AL un porcentaje alto de delitos y actos violentos contra la ciudadanía no son investigados, procesados y, en su caso, castigados, por lo que se crea una sensación de vulnerabilidad.
Y en un énfasis muy particular con los países centroamericanos de Guatemala, El Salvador y Honduras, el IDH refiere que las políticas de mano dura, sobre todo en la lucha contra las maras, en esos países han tenido un impacto negativo y profundo en la convivencia democrática y en el respeto a los derechos humanos, que están en la base del desarrollo humano. En ese aspecto, la Policía Nacional de Nicaragua logra destacar en relación con el resto de países del istmo.
El vocero policial, comisionado mayor Fernando Borge, resalta que el logro obedece a que promueven el modelo preventivo comunitario. “En este caso, la fortaleza nuestra es el trabajo con la participación ciudadana”, sostuvo Borge.
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