Impulsada por su gran popularidad, la socialista Michelle Bachelet decidió volver a pelear por la presidencia de Chile motivada más por el sentido del deber que por una vocación de poder, en una carrera que finalmente se cerrará en la segunda vuelta.
Bachelet, que en 2006 marcó un hito al convertirse en la primera mujer presidenta de Chile después de resistirse a ser candidata, obtuvo un 46 % de la votación el domingo y deberá enfrentarse en la segunda vuelta a otra mujer, la derechista Evelyn Matthei, que obtenía el 25%.
Tal como hace ocho años, Bachelet se vio empujada a aceptar postularse a la reelección al concitar una enorme popularidad, sobre todo en los sectores pobres y entre las mujeres, donde la devoción hacia ella es total.
¿Podría haberse negado a aceptar esta nueva postulación?
«Si hubiera nacido distinta, probablemente. Parece que en mi leche materna venían las palabras 'deber' y 'responsabilidad'», respondió Bachelet al semanario The Clinic once días después de regresar a Chile este año, tras casi tres pasados al frente de la oficina ONU-Mujer en Nueva York.
Con su retorno, Bachelet, de 62 años, rompió un silencio que mantuvo en vilo a la política chilena y trajo alivio a la oposición de centro-izquierda, desorientada tras su ausencia e incapaz en formar nuevos liderazgos.
Bachelet ocupó ese cargo internacional en la ONU tras dejar el poder en marzo de 2010 con una popularidad récord de más del 80 % que, sin embargo, no pudo traspasar a su candidato, el exmandatario Eduardo Frei, quien perdió los comicios frente al derechista Sebastián Piñera.
«Los incentivos para quedarme (en Nueva York) eran altos. Estaba en un trabajo precioso», argumentó en esa misma entrevista.
En el nombre del padre
Nacida en Santiago el 29 de septiembre de 1951, médica pediatra, separada y madre de tres hijos, heredó el sentido del deber de su padre, el general de Aviación Alberto Bachelet, quien marcó profundamente su carácter y vocación política.
Alberto Bachelet murió a los 51 años a causa de las torturas a las que fue sometido tras ser arrestado el día del golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, por mantenerse fiel al gobierno del derrocado Salvador Allende.
«El general Bachelet marca la vida de Michelle Bachelet en varios aspectos. Es una niña que nace prematura, a los siete meses, y debe estar en incubadora por un mes. Esto va a marcar la relación del padre con su hija, porque él siempre va a ser muy sobreprotector con ella», dijo a la AFP la periodista Rocío Montes, una de las autoras del libro 'Hijas de general', que narra la vida de Bachelet y la relación con su padre.
«Su muerte la marca como hija, pero también como la persona política que es hoy», agrega Montes.
Del general Bachelet, Michelle hereda también el carácter sociable y amistoso, la risa fácil y la gran cercanía que logra con la gente.
La trágica muerte de su padre la sorprende siendo una veinteañera estudiante de medicina y ya con una activa militancia en el Partido Socialista.
Tras el fallecimiento del general, Michelle y su madre, Angela Jeria, son arrestadas, torturadas y enviadas al exilio. Vivieron primero en Australia y luego en Alemania oriental.
El destino trágico de Alberto Bachelet volvió a emerger durante esta campaña, pues la principal contendiente de la candidata socialista es la exministra Evelyn Matthei, hija del general de aviación Fernando Matthei, uno de los mejores amigos de su padre. Las vidas de ambos militares tomaron rumbos opuestos tras el golpe de Estado de 1973.
Una impensada carrera política
Bachelet y su madre regresaron a Chile en 1979. En el país, ella terminó sus estudios de medicina y ambas siguieron ayudando a otras víctimas de la dictadura.
Se graduó en 1982, en plena dictadura, que vetó, «por razones políticas», su solicitud para trabajar en la salud pública. Luego consiguió una beca con la que se especializó en pediatría.
En 1994, ya en democracia, ingresó como asesora al ministerio de Salud y siguió estudiando en materia de defensa, tema que le apasiona y en el que también aparece la herencia de su padre.
Dos años después, Bachelet acomete su primera contienda electoral como candidata a alcaldesa de la comuna de Las Condes de Santiago, un bastión derechista en el que fue derrotada tras conseguir un escaso 2.35 % de los votos.
En 2000, bajo el gobierno del socialista Ricardo Lagos, fue nombrada ministra de Salud. Dos años más tarde, pasó a Defensa, convirtiéndose en la primera mujer titular de esa cartera en América Latina.
En 2002, una foto en la que aparece montada en un tanque del Ejército inspeccionando labores de rescate durante una inundación es para muchos el comienzo del llamado «fenómeno Bachelet».