Jeniffer Castillo Bermúdez
A la primera hora de clases los niños construyen casas, preparan la comidita, reparan carros y otros cantan los buenos días. Así pasan la mayor parte del tiempo porque de 0 a 5 años un niño aprende jugando y cantando.
Un buen preescolar no es el que enseña a leer, sino aquel que desarrolla en los niños capacidades afectivas, sociales y cognitivas que constituirán la base para su desarrollo futuro, apunta José Ramón Laguna, experto en educación inicial y preescolar.
Por eso, para Judith González, docente de primer nivel en el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) Aura Lila Mendoza, del barrio San Judas, es más importante que el niño en primer nivel de preescolar aprenda a ir al baño, a lavarse las manos y los valores, porque “así se le forma la conducta y sus hábitos”.
Actualmente, las escuelas de preescolar tienen abierto su periodo de prematrículas y la experta en educación, Vanessa Castro, dice que para seleccionar una buena escuela para el niño, un padre de familia debe considerar: la distancia que tiene el centro preescolar de la casa, la formación de las maestras, el ambiente, los materiales didácticos, si tiene baños higiénicos y agua potable, qué tipo de habilidades y competencias desarrolla en el niño y cómo es la relación maestra-estudiantes.
“Yo canto con los niños porque ellos aprenden muchas cosas con las canciones y se divierten mucho con los juegos educativos (…) Toda canción está relacionada con los diferentes hábitos y son también para que ellos expresen lo que sienten. En los cantos ellos demuestran sus expresiones”, apunta González.
Si todo esto se conjuga, apunta Laguna, el niño tendrá bien sólida su base para su formación futura, pues la educación inicial y preescolar es considerada el pilar de la educación.
Si la educación que reciben los niños en el preescolar es de calidad, estos tendrán buena base para la educación primaria, secundaria y el resto de la vida. En Nicaragua, según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), se invierten 53 dólares anuales por cada alumno de preescolar.
La formación docente y la actualización de los mismos debe ser permanente para que estos logren un buen desempeño en sus estudiantes. “Un maestro puede hacer la diferencia”, apunta Laguna, por eso también debe asegurarse de la calidad de los maestros de la escuela.
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Sin embargo, en Nicaragua la educación preescolar no es prioridad. Más de la mitad de los ocho mil preescolares que hay en el país son atendidos por la comunidad y, hasta este año, la educación preescolar era la que menos presupuesto recibía por parte del Ministerio de Educación (Mined), según los detalles presupuestarios de esta institución.
Este año el Mined destinó apenas 129,472,548 córdobas para atender la educación preescolar y el próximo año, según la propuesta de presupuesto 2014, este nivel escolar recibirá una inversión de 425,185,826 córdobas.
LO QUE SE DEBE MEJORAR
Para Castro, el país ha avanzado favorablemente en materia de cobertura escolar. “Estamos como en un 54 o 55 por ciento, que nos coloca en una mejor situación que Honduras y Guatemala. Sin embargo, esa cifra promedio oculta el hecho de que hay zonas donde esa cobertura es bajísima. En la RAAN (Región Autónoma del Atlántico Norte), por ejemplo, había una cobertura del cuatro por ciento en 2009”.
El problema, de acuerdo con Castro, es que falta una mayor oferta educativa de calidad para los estudiantes en edad de asistir al preescolar (de 3 a 5 años).
Y también que los padres de familia comprendan la importancia de que sus hijos asistan a un preescolar, no para aprender a leer, sino para “el niño se familiarice con los sonidos de las letras, que desarrolle su comprensión oral, su conexión cerebro-mano para ir desarrollando habilidades de la motora fina”, apunta Castro.
Por eso, en el CDI Aura Lila Mendoza, los 226 niños de primera infancia y de preescolar “juegan, cantan, brincan y se ríen para ir adquiriendo sus primeros aprendizajes”, afirma Gicela Cecilia Pérez, directora del CDI.
En esta etapa educativa es necesario que “estemos estimulando al niño para que esos aprendizajes sean significativos (…) como por el ejemplo el desarrollo del lenguaje (…) Nosotros reforzamos los conocimientos que ellos (los niños) ya traen de las casas y el reforzamiento que se da es en cuanto a la formación de hábitos, conocimientos del mundo, objetos, relaciones familiares”, dice la directora.
“El juego es tan importante (porque) en términos de neurociencia es lo que te produce la dopamina y la serotonina, que son dos neurotransmisores para que se solidifique la información que están adquiriendo (los niños) y (que esta) se convierta en un conocimiento o una habilidad”, apunta Castro.
Cuando Jonathan Silva Molina tenga 7 años y esté en primer grado aprenderá a leer y escribir. Por ahora tiene 4 años y cursa su primer nivel de preescolar en el CDI de San Judas. Él canta todos los días y su canción favorita es la de “Los Patitos que se van a nadar”. Esa misma canción, que hace énfasis en la obediencia, se escucha cada mañana en las casas vecinas del CDI.
córdobas es la propuesta de presupuesto para la educación preescolar en 2014. El próximo año, según los planes del Mined, se desarrollará un plan de formación y actualización para docentes de preescolar.
Si la educación que reciben los niños en el preescolar es de calidad, estos tendrán buena base para la educación primaria, secundaria y el resto de la vida. En Nicaragua, según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), se invierten 53 dólares anuales por cada alumno de preescolar. La formación docente y la actualización de los mismos debe ser permanente para que estos logren un buen desempeño en sus estudiantes. “Un maestro puede hacer la diferencia”, apunta Laguna, por eso también debe asegurarse de la calidad de los maestros de la escuela.
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