LA PRENSA/EMIR ALFARO

“Abrazos y bendiciones”

El concierto del dominicano Juan Luis Guerra es, para muchos fanáticos, el mejor del año. Así lo confirmaron quienes abarrotaron la noche del jueves las localidades y disfrutaron de un show donde la bachata, el son cubano y el bolero pusieron a bailar al público.

El concierto del dominicano Juan Luis Guerra es, para muchos fanáticos, el mejor del año. Así lo confirmaron quienes abarrotaron la noche del jueves las localidades y disfrutaron de un show donde la bachata, el son cubano y el bolero pusieron a bailar al público.

Pero también el artista se fue satisfecho con su público. “Hermoso público en Managua!! Gracias por tanto cariño. Abrazos y bendiciones!!”, escribió Juan Luis Guerra en su cuenta @JuanLuisGuerra de la red social twitter.

El artista, considerado el más gramófono de América Latina por obtener 18 Grammy y múltiples reconocimientos por su trayectoria musical, no pisaba suelo nica desde hace 20 años y prometió regresar muy pronto.

Juan Luis Guerra y su banda 4:40 aparecieron en el escenario a las 10:30 p.m., luego de la presentación de La Cuneta Son Machín, quienes, con su Amor Fritanguero, su más reciente producción, calentaron el ánimo de los presentes.

Los chavalos de la Cuneta hicieron saltar a las 16 mil almas que estaba en el Estadio Nacional de Futbol.

LE VOLARON MERENGUE…

El cantante inició interpretando A pedir su mano, siguiendo con La bilirrubina, Ojalá que llueva café en el campo y hasta canciones cristianas, haciendo un recorrido por sus temas más populares.

Una de las canciones que más disfrutaron los fanáticos fue Bachata rosa , la que, según Guerra, se la dedicó a su esposa con la que tiene 29 años de casado. De paso, el artista expresó que: “El que ama a su esposa, se ama a sí mismo”.

El intérprete de Mi bendición, intentó cerrar su espectáculo en tres ocasiones, pero el público pedía “otra, otra”, dándoles gusto y finalizando este megaconcierto con La avispa.

Pero no todo fue “color de rosa”. En las afueras del estadio, el caos vehicular molestó a muchos fanáticos y demás conductores, ya que no habían suficientes agentes policiales para dar vía.

Otra molestia que tuvo el público que pagó por la localidad Diamante es que no pudieron ver el espectáculo porque “nadie se quedaba sentado” y, además, “las sillas no te dejan bailar en un concierto bailable”.

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