Gerald Hernández
Los Tigres de Chinandega dejaron fuera al curazaleño Yurendell de Caster, el bateador extranjero más explosivo que ha venido a la Liga de Beisbol Profesional de Nicaragua.
Ganador de la triple corona en la temporada anterior, primer artillero que vuela sobre .400, Jugador Más Valioso, un imán taquillero de la liga y sobre todo baluarte en el campeonato obtenido por los Tigres, está volando de regreso a su país y no lo veremos más, al menos por esta campaña, por la absurda regla de que todo jugador extranjero dado de baja no puede ser inscrito por otro equipo.
De Caster, al igual que los Tigres, arrancaron mal esta campaña. El curazaleño tenía .234 de porcentaje de bateo, por 11 hits en 47 turnos, sin jonrones y apenas dos empujadas.
Sin dudas estaba en deuda, pero se trata de un bateador probado, con experiencia en las Grandes Ligas, miembro de la Selección de Holanda que participó en el último Clásico Mundial y una de las escasas figuras con que contaba nuestra Liga Profesional.
Los chinandeganos, que han estado a la vanguardia en contrataciones de extranjeros de calidad, también han hecho movidas insólitas como hace dos años que botaron a Michel Abreu, quien luego apareció tronando en Japón.
El dejar fuera a De Caster no solo atenta contra el propio Chinandega, sino contra la liga.
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