EL UNIVERSAL/CARACAS
[/doap_box][doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
De nada sirvió el llamado a la calma. Tampoco funcionó la promesa presidencial de que los productos con precios rebajados permanecerán estables durante varios meses.
La tienda Pablo Electrónica, ubicada en La Candelaria, amaneció sitiada por centenares de personas que deseaban comprar un electrodoméstico con los atractivos descuentos anunciados por el ejecutivo. La Policía Nacional cercó la calle donde se encuentra el establecimiento para evitar el paso peatonal y el tránsito de vehículos, mientras las aceras se usaron para organizar a los clientes ansiosos por conseguir algún producto.
En las filas solo había una preocupación: que los productos más baratos se acabaran. “Al parecer solo quedan los televisores más caros”, comentaba una señora en la larga cola. Avanzaba la mañana y la impaciencia aumentaba al ver que los grupos de compradores que entraban al local se limitaba a 10 personas.
Adentro el apuro era para los vendedores, quienes debían explicar que los productos cuyos precios sufrieron el mayor recorte estaban agotados.
Luis Herrera, uno de los encargados de la tienda, dijo que los inventarios se han reducido rápidamente y que no hay razones para esperar horas en cola. “Los stocks son muy resumidos, nos deben quedar 15 piezas de un producto, tres de otro, dos piezas de otro (…) No le recomendamos a nadie que esté haciendo cola, que esté llevando sol, frío”, insistió.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C