Lucydalia Baca Castellón
- 26 Instituciones de Microfinanzas (IMF) están inscritas en la Conami y cuatro tramitan su registro.
Sin embargo, la oportuna revisión y ajustes en sus gobiernos corporativos, políticas de riesgo, concentraciones de créditos, condiciones de otorgamiento, garantías, el sobrendeudamiento de algunos clientes y otros temas en los que durante la crisis flaquearon, les permitieron superar esa etapa y estar mejor preparados para otra situación similar, dice Rizo Picado.
El funcionario considera que la Ley 769, Ley de Fomento y Regulación de las Microfinanzas, que entró en vigencia en enero del 2012, es un efecto directo de la crisis y que la protección que esta otorga junto a las decisiones que cada entidad y el gremio tomaron sentaron las bases sobre las que se generarán nuevos resultados a partir de la estandarización del sistema.
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En la mañana del 22 de julio de 2008, las acciones de la Policía Nacional para controlar una protesta de productores agrupados en el Movimiento No Pago desataron el intento de quema de las instalaciones de la casa matriz de la Fundación para el Desarrollo de Nueva Segovia (Fundenuse). El incendio fue controlado antes de causar daños mayores. Sin embargo, cinco años después el sector continúa pagando los estragos que causó ese movimiento, en ese entonces respaldado por el gobierno sandinista.
Pero las lecciones aprendidas durante esa crisis —que se juntó con la que a nivel internacional enfrentaban las economías— le ha permitido a la Instituciones de Microfinanzas (IMF) emprender un proceso de recuperación que promete dejarlo más fortalecido.
“Nicaragua, de ser un país muy atractivo para el financiamiento, para el sector de microfinanzas, pasó a ser uno de muy alto riesgo. Ahora está poco a poco recuperándose”, señala Carlos Melo, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID en Nicaragua, entidad que financia al sector.
El director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), Alfredo Alaniz, reconoce que se perdió mucho dinero. “No tenemos las cifras exactas, pero en los estados financieros de las instituciones se ven los saneamientos de cartera y son como 30 millones de dólares, que se van recuperando muy lentamente y en algunos casos es gente que ya se fue el país. Fue una perdida fuerte”, asegura.
APROVECHAN MALA EXPERIENCIA
No obstante, Alaniz reconoce que aprendieron la lección y eso permitirá que el sector se fortalezca. “Creo que aprendimos dos lecciones. Una de ella es la administración del riesgo, que es fundamental para un negocio. Y no es solamente el riesgo de que no te paguen un crédito, sino también que un acreedor no te apruebe una línea de crédito. Pero también está el riesgo legal, de que no podás recuperar una propiedad y el operativo de que un cajero o cualquier colaborador te cometa un fraude”, detalla el funcionario de Asomif.
Ese aprendizaje en el manejo del riesgo empujó a las instituciones a desarrollar una serie de acciones que comenzaron a aplicar a través de la autorregulación. Pero ahora todos esos elementos de riesgo que antes no estaban sistematizados forman una de las normas más importantes de la Comisión Nacional de Microfinanzas (Conami), que es la norma de riesgo de análisis de crédito, explica Alaniz.
La Conami es la institución encargada de regular y supervisar las IMF, según mandato de la Ley 769, Ley de Fomento y Regulación de las Microfinanzas, que se aprobó en junio del 2011 y entró en vigencia en enero del 2012.
Los efectos de las protestas de los No Pago y su negativa a cancelar sus deudas con el sector se juntaron con la crisis económica internacional y provocaron el retiro de gran parte de los fondeadores internacionales.
“Eso obligó a ser mucho más cuidadosos en el análisis del crédito y la capacidad de pago de los clientes, con muy buenos resultados porque las carteras nuevas, las que se han venido colocando después de la crisis, tienen un comportamiento de pago excelente. Menos del 2 por ciento de mora y hay algunas que tienen hasta cero por ciento de mora”, asegura Alaniz.
CUIDAR MÁS EL DINERO
Asomif reconoce que se endurecieron las condiciones del crédito, tanto por el tema de la administración del riesgo, como por la falta de recursos que provocó el retiro de gran parte de los fondeadores internacionales.
Para el gerente del Fondo de Desarrollo Local (FDL), Julio Flores, otra gran oportunidad de mejora que generó la crisis fue el surgimiento de las centrales de riesgo y la toma de conciencia en torno a la atención a las quejas de los clientes.
El director ejecutivo de Fundenuse, Denis Alemán, añade que la toma de decisiones internas que tomaron ellos y otras IMF, como no cerrar sucursales ni abandonar las zonas donde se concentraban los más de 2,000 miembros del movimiento No Pago, mantener una política conservadora de provisión por créditos no recuperables, honrar las deudas que tenían con los acreedores y seguir abriendo sucursales al ritmo que lo habían planeado, también les permitieron salir fortalecidos de la crisis.
“Cuando hay menos plata, hay que cuidarla más y dársela a los mejores clientes. Además, en la Ley también hay una disposición que establece que todos los créditos deben ser consultados en la central de riesgos; antes era voluntario, ahora es obligatorio por ley y eso nos beneficia a nosotros”, coincide Alaniz.
En cuanto al tema de las tasas de interés, que según los No Pago fueron el origen del movimiento, después de la crisis se ha registrado una reducción. Asomif reconoce que en aquel momento había tasas de hasta el 60 por ciento anual y actualmente el promedio es 27.7 por ciento. Sin embargo, atribuye la merma a que el crecimiento del sector y la adquisición de tecnología reduce sus costos y redunda en la reducción de las tasas.
(Con la colaboración de Wendy Álvarez y Lucía Navas)
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