Washington/EFE/AFP
El tifón Haiyan, que el viernes arrasó el centro de Filipinas, habría causado entre 2,000 y 2,500 muertes, y no las 10,000 que se estimaban en un principio, informó ayer el presidente del país, Benigno Aquino, en una entrevista con la cadena CNN.
[/doap_box]
“Diez mil, creo yo, es demasiado”, afirmó Aquino, quien consideró que los funcionarios locales que proporcionaron esa estimación facilitaron los datos demasiado temprano como para poder calcular una cifra precisa.
“Tenemos la esperanza de ponernos en contacto con algo así como 29 municipios que restan, y sobre los que aún tenemos que calcular cifras, sobre todo de los desaparecidos, pero hasta el momento barajamos que la cifra total de muertes esté entre los 2,000 o 2,500”, añadió.
El número de muertos confirmados supera los 1,700, según fuentes oficiales. Mientras, el Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres habla de 2,487 heridos. Además, según cifras oficiales, hay diez millones de filipinos afectados por el tifón, y de ellos 660 mil son desplazados.
La ONU pidió 301 millones de dólares para ayudar a las víctimas. La comunidad internacional ha aportado 53 millones de dólares en asistencia para emergencia.
“¿DÓNDE ESTÁ LA COMIDA?”
Carol Mampas, expresó ayer “aquí no hay nada para nosotros. Ya no tenemos casa ni dinero ni papeles”, mientras cargaba a su hijo de 3 años con fiebre. “Por favor, digan a las autoridades que nos ayuden. ¿Dónde está la comida? ¿Donde está el agua? ¿Dónde están los soldados para recoger los cadáveres?”, se pregunta esta mujer en el aeropuerto de Tacoblan donde esperaba tomar un vuelo para abandonar la ciudad.
Las autoridades anunciaron ayer la imposición del toque de queda y el despliegue de vehículos militares para prevenir los saqueos.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A







