Washington/EFE
La Casa Blanca destacó este lunes el papel que los inmigrantes representan en el Ejército de EE.UU. con motivo del Día de los Veteranos de guerra y aprovechó para pedir al Congreso que apruebe una reforma migratoria lo antes posible.
«Esta Administración reconoce que comprometerse seriamente a defender un país que aún no es completamente tuyo es actuar más allá del deber. Hoy, agradecemos a nuestros inmigrantes veteranos de guerra por proteger y fortalecer su tierra adoptada», dijo Tanya Bradsher, directora adjunta de Relaciones Públicas de la Casa Blanca, en un mensaje en el blog de la residencia presidencial.
En mayo de 2013, más de 30.000 residentes permanentes legales prestaban servicio en las Fuerzas Armadas de EE.UU., apuntó Bradsher.
Como ejemplo, citó la historia de Elizabeth «Liz» Perez-Halperin, cuyo padre, un inmigrante mexicano, se unió al Ejército estadounidense poco después de llegar al país.
Siguiendo los pasos de su padre, «Liz» decidió trabajar para la Armada estadounidense, donde estuvo a cargo del repostaje de aeronaves durante ocho años.
«A través de esa experiencia, se dio cuenta de que nuestra seguridad nacional estaba irremediablemente ligada a nuestra dependencia del petróleo», por lo que fundó GC Green Incorporated, una compañía que proporciona formación laboral a veteranos en la industria de energías renovables, explicó Bradsher.
«Sus esfuerzos recuerdan que las contribuciones de los hombres y mujeres en servicio no terminan cuando se quitan el uniforme, como no debería hacerlo nuestra dedicación a su éxito», agregó.
En un mensaje de vídeo difundido el sábado por la Casa Blanca, el coronel Ricardo Morales, director de la iniciativa Joining Forces para los veteranos de guerra, destacó de forma particular el papel de los inmigrantes hispanos.
«Desde que medio millón de latinos empezaron a defender a nuestra nación durante la Segunda Guerra Mundial hasta los 200,000 que actualmente prestan servicio en las fuerzas armadas, los latinos tenemos un gran historial de servicio y, como resultado, nuestras fuerzas armadas han mejorado gracias a la diversidad de conocimientos que aportamos», indicó Morales.
«Si usted lucha por su país en el extranjero, no debería tener que luchar para conseguir un trabajo al volver a casa», añadió.
La iniciativa que dirige Morales fue lanzada por la primera dama, Michelle Obama, y la esposa del vicepresidente Joe Biden, Jill, para ayudar a los militares que regresan del combate a encontrar trabajo en el sector privado.
«Dichas empresas ya han contratado a miles de veteranos y sus parejas», destacó, y mencionó el compromiso de la iniciativa con «brindar a los veteranos y a sus familias las mismas oportunidades de tener una gran educación y obtener su título» universitario.
La Casa Blanca destacó hoy además otra aspiración de muchos de los inmigrantes que se unen al Ejército: conseguir la ciudadanía.
Desde 2002, más de 92,700 mujeres y hombres que servían en el Ejército se han convertido en ciudadanos de EE.UU., y esta semana, alrededor de 8,000 militares y veteranos se sumarán a esa lista en 120 ceremonias de naturalización del Servicio de Inmigración y Ciudadanía de EE.UU. (USCIS), indicó Bradsher.
«Sabemos que aún hay mucho trabajo por hacer para honrar el legado de estos inmigrantes. La inmigración revitaliza nuestra nación y posiciona a nuestras Fuerzas Armadas como líderes en el siglo 21. Esa es una de las muchas razones por las que el presidente (Barack Obama) cree en una reforma migratoria», afirmó.
Obama ha instado a la Cámara baja a aprobar lo antes posible su propia versión de la reforma migratoria para compaginarla con la ya sancionada por el Senado en junio y poder tener una ley firmada antes de que acabe este año.