Un jugador como Lionel Messi, con un extraordinario talento, sometido a un intenso marcaje, está expuesto a sufrir lesiones constantes, además que ha mostrado una visible fragilidad. LA PRENSA/AFP

La fiera sangra

En el tramo decisivo de 2008, meses antes de la llegada de Pep Guardiola al Barcelona, Lionel Messi se rompió el músculo bíceps femoral de su pierna izquierda en un partido de Liga de Campeones frente al Celtic de Glasgow.

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goles en 16 partidos lleva Lionel Messi, quien no volverá a la acción este año ni con El Barcelona ni con Argentina, causando preocupación por su vuelta a la fragilidad muscular, que se había disipado.

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Los problemas de Messi no son nuevos. Desde su debut con Frank Rijkaard en 2004 y hasta la llegada de Guardiola, se rompió cuatro veces. Todo entre 2006 y 2008, cuando empezó a jugar de titular.

La llegada de Pep Guardiola fue una revolución. Messi abrió la era de los records y de su consagración mundial. Pep habló de cambios en los hábitos de su astro e introdujo un nuevo factor de control. Una máquina llamada “Omegawave”, que mide la fatiga muscular.

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En el tramo decisivo de 2008, meses antes de la llegada de Pep Guardiola al Barcelona, Lionel Messi se rompió el músculo bíceps femoral de su pierna izquierda en un partido de Liga de Campeones frente al Celtic de Glasgow.

El llanto desconsolado del argentino al abandonar la cancha heló el Camp Nou. La era Guardiola enterró la imagen de fragilidad física que cuestionaba su carrera. Pero cinco años después de aquellas lágrimas, el oasis de tranquilidad es un espejismo y las lesiones musculares atormentan otra vez a Messi con el Mundial de Brasil a la vuelta de la esquina.

Un nuevo desgarro en ese bíceps femoral en la parte posterior de su muslo izquierdo lo tendrá inactivo entre seis y ocho semanas, según informó ayer el club catalán.

En aquel 2008, la rotura fue su segunda lesión de la temporada. La del domingo ante el Betis fue la tercera en tres meses. En 2006, una lesión le apartó de la final de la Liga de Campeones que el Barsa ganó al Arsenal en París. Primero se culpó al césped del Camp Nou. Después, se especuló que el tratamiento con hormonas al que se sometió en su infancia para corregir sus problemas de crecimiento estaban detrás de esa aparente fragilidad. Los médicos descartaron ambas.

El bíceps femoral ha castigado a muchos futbolistas del Barcelona sin ninguna explicación científica aparente. Jordi Alba, Dani Alves y Andrés Iniesta, entre otros. Esas roturas se producen por la descoordinación de los músculos de la rodilla y la cadera. Algo habitual en jugadores explosivos de alta concentración muscular como Messi. Pero los médicos alertan de la importancia de recuperar el físico si el argentino no quiere comprometer una temporada tan importante, con el Mundial a la vista.

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