Martha Vásquez y José D. Cruz
La detención ilegal del equipo periodístico de LA PRENSA en la Estación Cinco de la Policía Nacional, el pasado sábado, por realizar una fotografía desde la vía pública a una casa decomisada por supuesto vínculo con el narcotráfico, dejó en evidencia el incremento de la represión contra quienes critican al gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega.
La periodista y socióloga Sofía Montenegro señaló que la detención del sábado es un indicador de que la represión se va a incrementar.
Para Montenegro la Policía Nacional se ha convertido en un “perseguidor” de la libertad de expresión en el país.
“La Policía dejó de ser una institución nacional, creíble. Ahora en vez de perseguir delincuentes, persigue periodistas”, señaló la comunicadora crítica del gobierno de Ortega.
“Es injustificable que los hayan detenido (al equipo de LA PRENSA). Lo hacen para provocar la autocensura de los medios independientes”, dijo Montenegro.
Por su parte Gonzalo Carrión del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) indicó que una vez más quedó en evidencia que “la Policía Nacional es el principal órgano de represión por su hacer o dejar de hacer en algunos casos donde no interviene en agresiones cometidas contra ciudadanos que protestan pacíficamente”.
El director de libertad de libertad de prensa de la SIP señaló que su organismo en los próximos días se pronunciará una vez que conozca más sobre la detención del equipo de LA PRENSA. “Emitiremos un comunicado y nos comunicaremos con el Gobierno de Nicaragua para ver qué es lo que está pasando”, señaló Trotti. Según Trotti ya han instado al gobierno de Nicaragua a respetar el trabajo de los periodistas y la Ley de Acceso a la Información Pública. “Hemos criticado la persecución a los periodistas y repudiamos esto”, concluyó Trotti.
[/doap_box]
Durante los siete años de Gobierno de Ortega (2007-2013) —cinco de forma legal y dos de forma inconstitucional— la represión contra medios independientes ha venido creciendo. Inició con el bloqueo publicitario, luego con la exclusión de periodistas en conferencias de prensa y negación de entrevistas a funcionarios públicos, acceso a información pública entre otras situaciones.
En los dos últimos años la represión ha aumentado porque el Gobierno la ha arremetido más fuerte contra los medios independientes, expulsándolos a la fuerza de las instituciones públicas como fue el caso de la periodista Martha Vásquez y Manuel Esquivel en mayo pasado, cuando fueron echados por guardas de seguridad cuando daban cobertura a la denuncia de Zoilamérica Ortega Murillo, hijastra de Ortega en los tribunales.
Otros ejemplos claros son el del periodista de este diario, Ramón Potosme, quien fue expulsado del Consejo Supremo Electoral (CSE) en junio pasado, y la persecución y espionaje que sufrió la periodista Elízabeth Romero y el reportero gráfico, Manuel Esquivel, cuando realizaban una misión en el norte del país para cubrir temas sobre los rearmados en contra del gobierno de Ortega. También está el caso de Ismael López periodista de Confidencial, quien denunció persecución de parte de personeros del Gobierno.
Esta semana, durante una conferencia de prensa que brindó Roberto Rivas, sobre la conformación de alianzas en vista a las elecciones regionales del Caribe, el vocero del CSE, Félix Navarrete, le apagó la grabadora a la periodista de LA PRENSA, Tania Sirias, quien tuvo que recurrir a colegas para obtener las declaraciones de Rivas.
Sirias expuso que Navarrete se acercó adonde estaban las grabadoras de todos los periodistas, que concurrieron a la conferencia y puso en pausa la grabadora de ella.
El colmo de los atropellos contra los periodistas de medios independientes fue la retención de la periodista Martha Vásquez y el fotógrafo Uriel Molina, a quienes les arrebataron sus celulares de forma violenta con la intención de dejarlos incomunicados y no reportaran lo sucedido.
A esto se sumó el traslado a la estación cinco, custodiados como delincuentes donde los tuvieron por dos horas interrogándolos, les hicieron fotos y vídeos, de acuerdo al testimonio de los afectados.
“A medida que se instaura o solidifica el régimen autoritario de Ortega se agrava la represión y se incrementan los riesgos que corren quienes se oponen a sus ilegalidades. La Policía muestra subordinación partidaria”, agregó Carrión.

Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,12 A