Filipinas teme 10.000 muertos por tifón
Helen Cook EFE
Francisco, quien ya había publicado el sábado un tuit en solidaridad con las víctimas, hizo rezar en silencio a más de 60,000 fieles reunidos en la plaza San Pedro.
Esta tempestad, de una violencia inédita, podría haber dejado más de 10,000 muertos y 2,000 desaparecidos en el país más católico de Asia.
“Deseo asegurarles de mi proximidad a las poblaciones de Filipinas y de la región, que han sido golpeadas por un terrible tifón”. “Desgraciadamente las víctimas son múltiples y los daños enormes. Tratemos de hacerles llegar nuestra ayuda concreta”, dijo Francisco desde el balcón en el tercer piso del palacio pontifical.
El secretario de Estado, monseñor Pietro Parolin, dirigió un mensaje al presidente Benigno Aquino. “Al rezar por todo el pueblo de Filipinas, el santo padre ofrece su apoyo a las autoridades civiles y al personal de urgencia (…).”
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- 600,000 personas han sido evacuadas en Vietnam ante la llegada del tifón Haiyan, que ha dejado un rastro de desolación en la región central de Filipinas y que alcanzó la mañana de este lunes las costas vietnamitas.
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El tifón Haiyán, uno de los más fuertes de la historia de Filipinas, ha cambiado radicalmente el paisaje de la costa de algunas islas del archipiélago, donde se calcula que ha causado más de 10,000 muertes y ha dejado un paisaje de destrucción total y en completa desesperación a los afectados.
La ciudad de Tacloban, hasta la fecha la más afectada del país, en la provincia oriental de Leyte, fue de las primeras que golpeó Haiyán, denominado Yolanda en Filipinas, con ráfagas de viento de hasta 315 kilómetros por hora en la mañana del pasado viernes.
SEIS TERRIBLES HORAS
Antes de la llegada del tifón, varias ONG se desplazaron a la zona, puesto que los expertos preveían que Leyte sería muy afectada por el tifón, pero poco pudieron hacer para ayudar a los 218,000 habitantes de Tacloban durante las más de seis horas que la tormenta azotó la ciudad.
Además de enfrentarse a vientos sostenidos de más de 250 kilómetros por hora y una incesante tromba de agua, Tacloban tuvo que soportar una subida del nivel de la marea de más de dos metros.
Lynette Lim, cooperante de la ONG Save the Children, vivió en primera persona el caos en la ciudad cuando Haiyán la alcanzó. “La tormenta fue enorme, había ventanas estallando constantemente, tejados que salían volando, desperdicios por todas partes. En mi vida he visto nada igual”, explicó a Efe Lim, quien recuerda como la tormenta duró seis largas horas.
DESPUÉS DE LA TORMENTA… NO LLEGA LA CALMA
El edificio en el que se encontraban los trabajadores de Save the Children quedó parcialmente dañado, con ventanas reventadas y parte del tejado desaparecido, pero el resto de las construcciones no corrieron la misma suerte y la ciudad quedó “completamente arrasada”.
“Cuando salimos del edificio se veían muchos cadáveres por las calles. Las familias volvían a sus casas para ver qué quedaba de ellas, pero obviamente no había nada”, asegura la cooperante.
Para mediodía del viernes, ya había saqueos por toda la ciudad: “La gente iba a supermercados, tiendas, farmacias… Prácticamente se llevaban todo lo que podían, porque no había ningún tipo de ley ni orden y ellos necesitaban la comida y el agua”, comenta Lim.
La cooperante abandonó ayer Tacloban en un avión militar, ya que el aeropuerto está cerrado para los vuelos comerciales tras sufrir graves daños: “En el aeropuerto hay familias enteras con niños enfermos que suplican a los militares que les dejen subirse a sus aviones para salir de la zona”, apunta.
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