José Garth Medina y Elizabeth Romero
La propiedad de Juan Granados, ubicada en la frontera hondureña justo frente a Waspam, Región Autónoma Atlántico Norte, fue quemada y luego saqueada por familiares y amigos de los cuatro nicaragüenses que fueron masacrados el martes en Honduras.
De la propiedad del hondureño se llevaron una moto, una planta y estaban acabando con el ganado.
Lamberto Chow, juez territorial de Waspam, dijo que hay dolor e indignación en el pueblo miskito porque no aguantan a los colonos hondureños que se han asentado a orillas del río Coco, en Honduras.
“Nosotros hemos estado llamando a la calma a la población y estamos brindando seguridad en la ciudad para evitar más conflictos. Estamos llamando a la calma y que no se salga de control”, comentó.
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El alcalde de Waspam, Alex Fernández, ha denunciado la falta de atención en la frontera, donde los miskitos han sido desplazados por los colonos hondureños y también son víctimas del narcotráfico y la violencia que se vive en Honduras.
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) conoció que las víctimas, pese a estar desarmadas, fueron ejecutadas. Señalan, a través de una nota de prensa, que fueron atacados por una decena de hombres armados.
Al menos dos de los cadáveres presentaban una parte del rostro desbaratado por orificios de bala. Otro tenía signos de tortura como raspones en el pecho y golpes en diferentes partes del cuerpo, así como disparos.
URGE INTERVENCIÓN
El Cenidh recogió declaraciones de Máximo Maxwell, concejal del municipio que pidió intervención del Estado para evitar más derramamiento de sangre y que den prioridad a los problemas indígenas.
El alcalde manifestó al equipo del Cenidh su preocupación por los hechos ocurridos y refirió que son consecuencia de la invasión de colonos a territorios que ancestralmente pertenecían a los miskitos.
Esto, según Fernández, ha originado conflictos de propiedad que ha provocado tensión que se manifiesta en constantes enfrentamientos entre miskitos y colonos y entre los mismos colonos propietarios de grandes extensiones de tierra.
Norberto Acosta Esquivel, trabajador de la Finca “Los Placeres”, donde ocurrieron los hechos y padre de uno de los asesinados, demandó justicia a través del Cenidh.
El coordinador de la extensión de la universidad BICU, Lorenzo Guzmán y presidente de la Organización de la Sociedad Comunitaria por la Democracia de Waspam, refirió que esta situación se ve agravada por el alto nivel de desempleo en el municipio, el abandono estatal, la baja producción, entre otros problemas.
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