Sofía Martínez Fagoth y Ana Alicia Alvarado Pasquier fueron amenazadas con armas de fuego al momento del secuestro, ocurrido el pasado miércoles en Bello Horizonte. LA PRENSA / J. TORRES

US$6,000 por la secuestrada

Un bolso con seis mil dólares, más papel periódico de relleno, para que aparentaran los diez mil dólares que habían solicitado los secuestradores, fue el señuelo entregado a unos hondureños la noche del viernes pasado a cambio de la vida de Sofía Martínez Fagoth, rehén de la banda.

MARTHA VÁSQUEZ

[doap_box title=»“Secuestro no es por mi marido”» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Sofía Martínez Fagoth dijo que su secuestro no tiene nada que ver con su marido Jeffry Solís Cruz, quien fue declarado culpable por transporte internacional de droga, lavado de dinero y crimen organizado. “Los secuestradores saben que trabajo con una camaronera y ellos creían que tengo reales, pero tuvimos que prestar el dinero”, dijo Martínez.

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Un bolso con seis mil dólares, más papel periódico de relleno, para que aparentaran los diez mil dólares que habían solicitado los secuestradores, fue el señuelo entregado a unos hondureños la noche del viernes pasado a cambio de la vida de Sofía Martínez Fagoth, rehén de la banda.

El pago del plagio se hizo efectivo en el sector del parquecito El Dorado, mientras la Policía caía de sorpresa a la casa donde estaba recluida Martínez, ubicada en el barrio Santa Ana, de Managua.

“Fueron las horas más angustiosas que he pasado. Rogaba por mi vida a cada segundo”, contó la víctima, de 30 años y originaria de Puerto Cabezas.

VESTIDOS DE POLICÍAS

Producto del operativo de rescate que duró tres días, ya que el secuestro se dio el pasado miércoles en Bello Horizonte, en la casa de la perjudicada a eso de las 6:00 p.m. la Policía detuvo a Jeffry Morales Artola, Javier Téllez Guido, Carlos Guillén Morales, Juan Orozco Sandoval y María Verónica Araica.

Aún faltan los cabecillas, los hondureños Eduardo José Bustillo y José Eduardo Espinal Guillén.

Ellos escaparon en el taxi Hyundai Accent, placas M10365, con el dinero del secuestro y hasta el momento no han sido capturados. El vehículo fue encontrado abandonado en el kilómetro 19 carretera a León.

“Cuando me secuestraron eran como once hombres, algunos vestidos de policía. Me obligaron a llamar a mi marido para que pagara el rescate, pero yo llamé a mi hijo. Me decían que me cortarían los dedos”, contó Martínez, quien solo ingirió agua los tres días de secuestro.

Los detenidos fueron acusados de secuestro extorsivo y robo agravado, porque se llevaron prendas de oro y otros bienes de la casa.

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