México/EFE
El gobierno de Enrique Peña Nieto lanzó ayer, a once meses de asumir el poder, un mensaje de unidad y confianza a la ciudadanía, que en los últimos años ha visto cómo las pugnas entre grupos criminales y de estos contra las autoridades han dejado más de 10,000 homicidios violentos al año.
“Vamos a regresar la paz a la sociedad en estos Estados y lo vamos a conseguir y a lograr en todo el país”, manifestó el secretario de Gobernación (Interior), Miguel Ángel Osorio Chong, durante la presentación del primer informe de labores de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS). “Las condiciones en las que hace ya prácticamente un año encontramos Estados y municipios han sido verdaderamente difíciles, pero nada que no podamos vencer” con unidad, trabajo, organización y profesionalización, como se hace en la CNS, indicó.
En el acto, en una instalación de la CNS, Osorio se mostró convencido de que se puede mejorar en asuntos como la depuración de los policías, la lucha contra la corrupción y el perfeccionamiento de la coordinación entre las autoridades federales, estatales y municipales. Señaló que la delincuencia organizada “debe enfrentarse de manera unificada por todos los componentes del Estado, ya que los ciudadanos no distinguen responsables” sino que “exigen resultados”.
ESTADOS CLAVES
Abiertamente admitió que los estados Michoacán y Tamaulipas presentan problemas, pero tampoco en ellos se mostró derrotista. En el primero, con presencia de grupos delictivos como Los Caballeros Templarios, La Familia y el cártel de Jalisco Nueva Generación, dijo que “todas las acciones” que se llevan a cabo responden “a un trabajo de inteligencia”.
Osorio evitó polemizar sobre la cifra de muertes, que dijo que no se ocultaba, y señaló que lo importante es “que bajen los índices” de homicidios, como ha estado sucediendo en otros Estados.
Respecto a Tamaulipas, donde hace dos días 13 personas murieron en enfrentamientos armados, destacó la coordinación con las autoridades estatales para combatir al crimen organizado, y descartó por ahora un incremento de las tropas. En ambos casos se mostró dispuesto a hacer cambios de ser necesario.
Al asumir el poder, Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), prometió reajustar la estrategia de seguridad y reducir los índices de violencia, exacerbada en el mandato de Felipe Calderón (2006-2012), cuando más de 70,000 personas murieron en acciones del crimen organizado.
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