Mabel Calero
Desde muy niña, Ana Patricia Rugama soñaba con ser maestra y su sueño se hizo realidad cuando, en el 2007, se graduó en la Escuela Normal Ricardo Morales Avilés de Jinotepe. Sin embargo, en espera de que el Ministerio de Educación (Mined) le asigne una plaza, no ha ejercido aún su profesión.
“Siempre que voy al Mined me dicen que deje mis papeles y que me van a llamar, pero nunca me llaman. Yo pienso que hay que darle la oportunidad a otros maestros porque hay personas que no estudiaron, que son empíricos y están dando clase”, afirmó Rugama.
En el departamento de Carazo se estima que hay más de dos mil maestros que esperan por una plaza en las escuelas del estado, pero solo unos cuantos logran conseguir trabajo, pues cada año se reduce el número de maestros jubilados.
Manuel Sebastián Mendieta, secretario general de Anden en Carazo, indicó que se le está dando oportunidad a la nueva generación de maestros, pero deben de tener paciencia y cooperar en programas de alfabetización.
“Yo tengo currículo de unos 1,500 maestros de este departamento pero no hay plazas. Los maestros que hemos venido contratando son los que metieron su currículo años atrás, porque hay maestros que no quieren jubilarse y eso no le da chance a otros”, explicó Mendieta.
En Carazo, el Mined registra 1,466 maestros, incluyendo a los maestros de los preescolares comunitarios, que no están incluidos en la planilla del Mined.
CARTA DEL PARTIDO
Otra inconformidad de la nueva generación de maestros es que para solicitar una plaza en el Estado, le piden carta de recomendación de los secretarios políticos, así como carné de militancia sandinista.
Por falta de trabajo, muchos maestros se van a trabajar como operarios a las zonas francas, empleadas domésticas, secretarias o se quedan como amas de casa.
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