Emiliano chamorro
A juicio de Herrera, el conflicto es grave y reiteró que solamente el diálogo podría parar una inminente guerra.
“La situación es grave, ya hay muertos, hay detenidos y eso ya es muy complicado“, expresó Herrera quien lamentó que el Gobierno no tiene voluntad de diálogo.
El prelado manifestó que hasta donde conoce información los rearmados son exintegrantes de la Resistencia que lucharon en contra de Ortega cuando este gobernó el país en la década de los ochenta, que causó la muerte de más de 50 mil nicaragüenses.
“Yo he conocido que son ex Resistencia que se han armado por la falta de transparencia en las elecciones nacionales y por las persecuciones de las que son víctimas”, indicó el religioso.
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La incertidumbre por la guerra es una amenaza constante en las montañas del norte de Jinotega, la gente que vivió el conflicto armado de los años ochenta está nuevamente viviendo una pesadilla por el regreso de la guerra que nadie imaginaba podía volver.
Así lo confirmó el obispo de la Diócesis de Jinotega, monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, quien hace días dio a conocer mediante un comunicado que la presencia de rearmados políticos inconformes con la política del presidente inconstitucional Daniel Ortega, era una realidad y llamaba al diálogo para evitar una guerra.
“Hay incertidumbre y zozobra y la gente me comunica que no saben qué hacer porque cuando hay combates la Policía y el Ejército culpan a la gente por apoyar a los grupos armados porque piensan que son familiares (…) hay mucha, mucha incertidumbre y la gente pregunta hasta dónde irá a parar esta situación”, lamentó el obispo jinotegano.
Los combates en comunidades como El Colosal y Pantasma ya han causado muertos y arrestados de parte de los rearmados, así como heridos y muertos de parte de miembros del Ejército, sin embargo, tanto autoridades policiales como castrenses insisten en señalar que los rearmados no tienen motivaciones políticas sino que son pequeños grupos delincuenciales.
“Mi reflexión es que primero cesen los enfrentamientos y después el diálogo. Yo creo que también los políticos no dicen nada y es momento de que ellos digan algo sobre estos hechos; ellos están obligados también a decir algo, a pronunciarse”, recomendó el miembro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y obispo de Jinotega.
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