Jon Lester proyectó tanto brillo que cegó a los Cardenales y David Ross emergió desde las sombras con un doble que les cayó como espada al corazón, para vencerlos 3-1 y colocar a los Medias Rojas a una victoria de llevarse la Serie Mundial de las Grandes Ligas.
Si la tropa de Boston gana un juego más, habrá capturado su primera Serie Mundial ante su público desde 1918, cuando superó a los Cachorros en el clásico de octubre. Tanto en 2004 ante San Luis, como en 2007 ante los Rockies, alcanzó la cima como visitante.
Tras la pausa hoy, la Serie Mundial se reanuda mañana en el Fenway Park de Boston a las 6:00 p.m. con John Lackey por los Medias Rojas y Michael Wacha por los de San Luis.
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Lester cortó las alas a los Cardenales, al sujetarlos en cuatro hits, solo uno de los cuales —un jonrón de Matt Holliday— tuvo significado, en un partido dominado por el picheo, aunque el zurdo de Boston salió con el brazo en alto y Adam Wainwright por la puerta trasera.
Después que Wainwright le metió el primero de sus 10 ponches a Jacoby Ellsbury para iniciar el partido, Dustin Pedroia y David Ortiz siguieron con dobletes para el 1-0, que silenció el Busch Stadium.
Y Lester respondió al esfuerzo de sus compañeros con tres ceros, en una gran labor, solo alterada por el palo de Holliday en el cuarto que niveló la pizarra 1-1, dando motivos para celebrar a la clientela.
Sin embargo, la emoción dis
minuyó y dio paso a un ambiente tenso, sostenido por duelazo entre Lester y Wainwright, que se deshizo en el séptimo, cuando los Medias Rojas se fueron al frente.
Wainwright propinó su décimo ponche a Daniel Nava, pero al instante, Xander Bogaert disparó hit y Stephen Drew recibió boleto, lo que sirvió la mesa para el doble de Ross, que dio la ventaja 2-1.
Ellsbury agregó un sencillo que movió la pizarra a 3-1 en ese mismo episodio, pero Ross fue fulminado en home para cerrar el inning y la faena de Wainwright, quien ya no apareció en el octavo.
Lester siguió dominante hasta el octavo, cuando un doblete de David Freese acabó el silencio sepulcral en el Busch Stadium, pero Koji Uehara lo hizo regresar con otro relevo magistral que salvó el juego.
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