Mabel Calero
Tumbas abiertas, sin placas, jarrones, verjas y puertas destruidas se encuentran muy a menudo en el cementerio de Jinotepe. Los delincuentes entran a robar, otros fuman marihuana y hasta escenas indecorosas ocurren en ese sitio.
Doña Soraya de Harware se llevó una enorme impresión al ver quebrada la tumba donde están los restos de su abuelita. “La tumba de varios familiares hemos notado que han sido movidas las planchas, parece que andan buscado joyas y nos molesta, porque uno paga sus impuestos y aquí no hay seguridad y es más las dejan abiertas y toda el agua se mete y se van deteriorando las cajas”, comentó.
Un guarda de seguridad de la zona asegura que es difícil darle cobertura a las ocho manzanas y media que tiene el camposanto, y el principal problema es que no tiene un muro perimetral.
Don Napoleón Vargas Traña comenta que el lugar se ha vuelto muy peligroso. “Los asaltos se dan a plena luz del día, se llevan las maceteras, argollas de bronce, placas de mármol, todo lo de valor, eso por un lado, por otro este camposanto se ha convertido en un lugar de citas, ya lo ocupan como motel, los borrachos se vienen a beber y también es una letrina pública, por eso es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto, porque aquí la Policía brilla por su ausencia”, dijo.
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