Vergonzoso. Así calificó Azahálea Solís Román, miembro del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), el hecho de que la primera dama Rosario Murillo celebrara que Nicaragua fue calificada como unos de los mejores países para las mujeres, porque asegura que el presidente inconstitucional Daniel Ortega “representa la mayor impunidad para los derechos de las mujeres” en el país.
Según un ranking anual del Foro Económico Mundial, Nicaragua es el décimo país mejor calificado en cuanto a equidad de género. Además, ocupa el primer lugar entre los países de América Latina.
El país con peor calificación es Yemen, en el puesto 136, acompañado por Pakistán (135), Chad (134) y Siria (133).
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Para Solís, la posición de Nicaragua en el ranking no es más que un asunto “numérico, un asunto aritmético”, porque aunque en nuestro país hay un buen porcentaje de mujeres que ocupa cargos públicos mediante ley, es solo son una representación biológica sin protagonismo y mencionó como ejemplo a la alcaldesa inconstitucional de Managua, Daysi Torres.
“Ella no pinta nada, ni manda nada, sabemos que es un varón el que tiene el control y así sucede en otras alcaldías. Estuve en Jalapa y la alcaldesa le pide permiso para tomar decisiones al jefe político del departamento que es un varón, eso no representa ni el protagonismo ni la vocería de las mujeres”, dijo Solís.
Haydée Castillo, miembro del Movimiento de Mujeres de Nicaragua, coincide con Solís al señalar que si lo que se mide es cantidad las estadísticas son interesantes, pero al ser cruzadas con otras variables como por ejemplo con poder de decisión el panorama cambia.
Castillo indica que en política las decisiones están subordinadas al partido y menciona como ejemplo el caso de Xochilt Ocampo, quien fue destituida ilegalmente de su curul en la Asamblea Nacional por desobedecer al partido.
Desde el punto de vista de las feministas, Castillo indica que quienes reclaman cuotas se han quedado en el atraso ya que el feminismo avanzó a cosas más sustantivas, que tienen que ver con autonomía, física, política y económica.
Cuestionó el hecho de que Nicaragua sea el país de Latinoamérica con la tasa más alta de embarazos de adolescentes. “Con esas tasas no pueden ser felices las niñas y las mujeres”, advirtió Castillo.
Tanto Solís como Castillo también cuestionaron el hecho de que se penalice el aborto terapéutico. “Es absurdo esa calificación teniendo a un presidente que representa lo peor del machismo nicaragüense, porque refleja la impunidad y el abuso sexual”, opinó Solís.

En el aspecto económico, Solís manifestó que basta echar una mirada a quienes encabezan las cámaras empresariales, así como quienes representan el gran capital, además de que las mujeres no son propietarias de sus tierras y el acceso a créditos se les hace difícil.
Castillo indicó que las estadísticas en empleo informal crecieron en el 2011 en 167 mil respecto al 2010 y entre esos el mayor número es de mujeres.
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