Iván de Jesús Pereira

Cuba y EE. UU., un acercamiento inevitable

Mientras en la vida política pasan incidentes desastrosos o cómicos, como el ocurrido con el barco norcoreano detenido en Panamá conteniendo armas cubanas violatorias a lo acordado por el Consejo de Seguridad de la ONU, quienes según algunos desbarató “el momento” en que Washington intentaba ser conciliador con La Habana, hay una serie de hechos que presagian una inevitable acercamiento entre los dos países.

En primer lugar, tres vuelos diarios se realizan actualmente entre Miami-La Habana, La Habana-Miami. Decía mi gran amigo Carlos Chamorro Coronel, “que cuando existiera un ferri entre Cayo Hueso y La Habana, todo cambiaría”; pareciera que la profecía de Carlos se está cumpliendo. “¡Muchacho!” —como dicen los cubanos—, ¿saben ustedes lo que eso significa? Todo un corriente humano, de energía, ideas, costumbres, cultura, dinero y mil cosas más, entrando en el santuario que ha sido la isla.

Para algunos, quien provoca esto es Abel Prieto, exministro de Cultura, actual asesor de Raúl Castro en ese ramo. Grupos musicales y artistas, que van a Miami hacen espectáculos, se les permiten contratar y regresan con su dinero a Cuba, algo nunca visto en la isla.

Para que nos demos cuenta de lo que está ocurriendo, pongamos un ejemplo: Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, los fundadores de la Nueva Trova Cubana, gente que se codeó con artistas de la talla de Violeta Parra, Mercedes Sosa, Daniel Viglietti, Chico Buarque, Simone, Vinícius de Moraes, Milton Nascimento, Víctor Jara (la élite cultural y musical de la izquierda de América Latina), ahora son aceptados, aplaudidos y reverenciados en Miami.

¿Qué ha pasado para que todo esto pueda ocurrir?

Ha nacido una nueva generación en ambos lados, que considera tan cubano el artista de Miami, como el de Cuba. Lo que el viejo y cansado general Dwight Eisenhower no pudo comprender, y que el joven y fogoso guerrillero Fidel Castro no tuvo la paciencia de explicar, dando por resultado la tragedia, el desgarramiento, el dolor, el exilio, la desgracia y la muerte de miles y miles de personas; el tiempo pareciera que está terminado de aceptar.

Cuando Chucho Valdez, uno de los cinco mejores pianistas del mundo, creador del grupo “Irakere” considerado el “grupo más importante en la historia de la música cubana en la segunda mitad del siglo XX y que produce una mezcla de jazz, rock, clasicismo y música tradicional cubana, un sonido nunca escuchado que transforma la música latina”, es entrevistado en el programa Miami Today, dirigido por Alexis Valdez, y el evento es admirado por todo el mundo, algo ha cambiado.

En materia de televisión se produce el mismo fenómeno, Cubana de Televisión, fundado en Miami por Roberto F. Marrero (quien recientemente se ha visto acusado por fraude al Medicare en otra empresa de su propiedad), hijo de uno de los cómicos más famoso de Cuba, Francisco Marrero, quien popularizó un personaje inolvidable en la televisión cubana, “Tinguaro”, protagonista del programa humorístico más famoso de Cuba, “La Taberna de Pedro”, donde actuaba Normita Suárez y Jesús Albariño, refleja en su canal de cable los show de “Tropicana”, los mejores programas que tuvo la televisión cubana antes del triunfo de la revolución. Utilizando el efecto que produce la añoranza, empieza a invitar a artistas cubanos traídos de la isla y son todo un éxito, uno se da cuenta de cómo las cosas han cambiado.

Pero si la música, el arte, y la televisión han contribuido a este deshielo, el beisbol se ha convertido al decir del New York Time en un “commodity” (algo esencial para estos dos países). Veintitrés peloteros, cubanos o cubanoamericanos, juegan actualmente en grandes ligas, encabeza la lista el jardinero Yoanis Céspedes, el pelotero cubano mejor pagado este año: $$8.5 millones, con los Atléticos de Oakland.

El bateador ambidiestro, Kendry Morales: Marineros de Seattle. Ganando $$5.2 millones, proveniente de los Industriales, el mejor equipo de Cuba y por supuesto, José Daniel Abreau, con un contrato de 68 millones de dólares por seis años.

Los juegos de todas estas estrellas son seguidos ampliamente en ambos países, creando toda una corriente de simpatía, olvidándose a qué tendencia política pertenecen.

Estos hechos me demuestran que el cambio viene en Cuba, es inevitable. Lo que yo no sé es qué efecto va tener todo esto en Nicaragua. El autor es abogado.

Opinión Cuba Estados Unidos archivo
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