Cinco han sido los libros y más de medio centenar los artículos publicados por Jorge Eduardo Arellano sobre el beisbol nicaragüense. Pero su perspectiva no es la de un simple cronista, sino la del historiador de la cultura, en este caso de una de las manifestaciones populares más vivas y auténticas del país. A 1972 se remontan sus artículos, pero sus obras pertenecen a la primera década del siglo XXI. Son las siguientes:
Más aún, él es el creador en Nicaragua de la disciplina intelectual que relaciona la política y la cultura con el beisbol: la única práctica social —como ha sostenido— que une a los nicaragüenses sin distingos de credos religiosos, filiaciones partidarias, estratos sociales y zonas geográficas.
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Beisbol y cultura en Nicaragua (2001). Un volumen de 192 páginas que contiene ensayos de interpretación sociológica, una breve antología de textos literarios, páginas escogidas de la Décima Serie Mundial de Beisbol Amateur (1948), notas de cronistas deportivos, más una bibliografía. El beisbol en Nicaragua. Rescate histórico cultural: 1889-1948 (editado en 2007 por la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua), otro volumen —esta vez de 388 páginas— más ilustrado que el anterior y, de hecho, la primera historia orgánica de nuestro deporte rey, donde Jorge Eduardo expone su origen, arraigo, desarrollo, época de oro y periodización en nueve capítulos. Tres capítulos versan sobre la consolidación y supremacía del beis nica (1920-29), el aporte caribeño y proyección internacional (primeros años 30) y la mundialización del amateurismo (1938-1947).
Una segunda edición, muy enriquecida, de la obra anterior, lanzada por la Academia Nicaragüense de la Lengua, ahora de 415 páginas y que incorpora testimonios de figuras históricas.
Masaya y sus glorias beisboleras (Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, 2007) que ofrece más de veinte textos —crónicas y entrevistas, recuerdos y semblanzas— desde 1904 hasta la década de los cincuenta. Tres entrevistas de Jorge Eduardo sobresalen: a Agustín Castro, a Nicolás y a Róger Bolaños.
Y Extrabases y otras sorpresas. Memorial de nuestras primeras glorias beisboleras (AGHN, 2007), una colección de 44 poemas más una nueva investigación sobre la década fundacional de 1910 a 1919, en la que se destaca nuestro beisbol como factor de sociabilidad y se descubren los primeros box scores, entre otros aspectos interesantes.
El sobrino nieto
Por ejemplo, la presencia norteamericana se puntualiza en el capítulo complementario de Extrabases y otras sorpresas , que hoy se presenta; es decir, la impronta gringa —como Jorge Eduardo la denomina— recibida por nuestro beisbol en la segunda década del siglo XX. Precisamente el segundo box score más antiguo —conocido hasta hoy— corresponde al juego del conjunto de los marinos del United States Marine Corps (USMC) con el Japón, de Granada, habiendo ganado este 6 a 5 el 28 de marzo de 1915.
Pero Jorge Eduardo desde hace mucho años ha investigado a fondo la etapa fundacional, o sea los primeros años del beis nica, introducido en el Atlántico por el comerciante norteamericano Adolfo Adlesberg en 1889 y en el Pacífico, dos años más tarde, por el managüense Adolfo Cárdenas y el granadino David Arellano. Ambos eran egresados de colleges norteamericanos. Y Jorge Eduardo tiene el orgullo de ser sobrino nieto de David Arellano, ganador del primer juego celebrado en Managua el 24 de julio de 1891.
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