El mexicano Omar Chávez, hijo de la leyenda Julio César Chávez, resolvió las complicaciones que le presentó un rival de experiencia como Joachim Alcine, quien incluso ya fue campeón mundial, conectó golpes de poder, apretó en los rounds claves, salió bien librado de los momentos complicados y al final de cuentas se llevó una merecida y bien trabajada victoria por decisión unánime, el sábado en Cabo San Lucas, México. Chávez (31-2-1, 22 nocauts) fue un buen contragolpeador, supo administrar el ritmo de la contienda, conectó efectivas combinaciones y siempre hizo latente la peligrosidad de sus golpes a larga distancia.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B