Reprograman audiencia del caso William Calderón
MARTHA VÁSQUEZ
Pedro Alfonso González, acusado de asesinar a William Calderón, exagente de la extinta Seguridad del Estado, confirmó que hasta el día en que lo capturaron (2 de octubre) era policía activo de la institución del orden y estaba ubicado recientemente en Río San Juan.
“Yo estaba de subsidio cuando me detuvieron. Si ya no era policía, entonces a alguien se le olvidó presionar la tecla de baja y nunca me notificaron”, dijo González, durante la audiencia.
Mientras, Sergio Meléndez Aguilar aceptó haber colaborado con la Policía Nacional en ciertos casos, aunque prefirió no dar detalles de eso “por ética”.
Ambos acusados desconocen el porqué están siendo involucrados en este caso y alegan no haber cometido el asesinato que se les imputa.
“La Policía tendrá que demostrarme con pruebas esto que me acusan”, dijo González, a quien la Fiscalía le imputa el hecho de haber disparado cinco veces contra Calderón, el día 28 de septiembre cuando este estaba en el bar El rincón de Camilo, ubicado en Reparto San Juan, donde tomaba licor en compañía de Jaqueline Soto Vado, de 27 años.
Los sujetos huyeron inmediatamente del lugar, dejando heridas a tres personas más que trataron de evitar el asesinato, según informe de la Policía. Aún se desconoce quiénes son esos testigos y si asistirán al proceso judicial.
De acuerdo con Mery Esperanza Hernández, viuda de Calderón, este tenía cuatro impactos de bala, dos en el brazo derecho, uno en la axila derecha y otro que penetró el abdomen.
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LLORÓ DE CORAJE
Pedro Alfonso también afirmó ser parte de la Policía Nacional desde hace catorce años, como francotirador de las fuerzas especiales de intervención rápida de la Policía, conocidas como Tapir.
“Si voy a morir, lo haré con mi frente en alto. Moriré de pie, yo no soy de los que vive de rodilla con la bota en la cabeza. Eso todos los jefes lo saben bien, yo no me le doblo a nadie ni me ando vendiendo por un peso. Ellos saben muy bien en todo lo que anduve haciendo. Yo no soy matón y los jefes lo saben muy bien. No lloro por dolor, sino por coraje por tanto que serví”, agregó Alfonso.
REPROGRAMAN AUDIENCIA
Estas declaraciones fueron vertidas en el Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia de Managua, donde se disponían a realizar la audiencia inicial del proceso, pero ante la falta de defensa para Sergio Meléndez, la juez Indiana Gallardo decidió reprogramar la audiencia para el próximo lunes, a petición de Meléndez.
La representante del Ministerio Público no se opuso a la reprogramación ni Carlos Chavarría, abogado de Pedro Alonso.
BIEN RESGUARDADOS
Los acusados fueron llevados a la sala de audiencia con gran dispositivo de seguridad, entre estos seis agentes de las fuerzas especiales, debidamente encapuchados más otros oficiales de la Dirección de Auxilio Judicial, como si se tratará de narcotraficantes.
Además, la Policía Nacional mandó su equipo de vídeo a grabar toda la audiencia, intervención solo vista en casos de narcotráfico y crimen organizado.
NERVIOSISMO Y CONFUSIÓN
Antes de iniciar la audiencia de reprogramación, Meléndez dijo que la acusación era un montaje y que desconocía qué era lo que se querían desquitar con eso, sin especificar quién.
“No nos han dado derecho a nada ni hablar con la familia ni con los abogados. Todo lo han preparado contra nosotros, doctora. No tenemos nada que ver con esto, no sé qué problema le quieren cobrar a él (Pedro González) y por qué me quieren involucrar a mí”, dijo Meléndez.
Después de lo dicho por el acusado Meléndez, se formó una discusión entre él, su esposa Blanca Chavarría y el abogado Roberto Cruz, ya que la esposa le había cambiado de defensa supuestamente sin consultarle. Al final, el abogado Cruz informó a la juez Gallardo que renunciaba a ser la defensa por “ética”.
“NO SOY ALCOHÓLICO”
Pedro Alfonso González dijo que no es ningún alcohólico a como lo señaló el comisionado mayor Fernando Borge, vocero de la Policía Nacional, al argumentar la supuesta baja dada en enero de este año.
“Pueden ir a preguntar a mis compañeros, porque los jefes no van a decir cosa contraria porque obedecen mando. Cuándo me vieron borracho, cuándo dejé mis obligaciones por ir a tomar guaro. Tomo desde los 28 años y no me emborracho nunca”, dijo el expolicía.
Sobre su amistad con el otro detenido, afirmó que lo conocía porque solo participaba en competencias de tiros.
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