Enfrentadas por la presidencia

La exmandataria socialista, Michelle Bachelet, y la exministra del Trabajo, Evelyn Matthei, compartieron juegos de niñas en la base militar donde sus familias vivían. Casi 55 años después, ambas se enfrentarán en las elecciones presidenciales del 17 de noviembre con proyectos diametralmente distintos.

SANTIAGO/AFP

La exmandataria socialista, Michelle Bachelet, y la exministra del Trabajo, Evelyn Matthei, compartieron juegos de niñas en la base militar donde sus familias vivían. Casi 55 años después, ambas se enfrentarán en las elecciones presidenciales del 17 de noviembre con proyectos diametralmente distintos.

Cuando Michelle tenía 6 años y Evelyn 4, paseaban juntas en bicicleta por la base aérea de Cerro Moreno en Antofagasta. Sus familias vivían frente a frente y sus padres eran muy buenos amigos, pero el golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet, en 1973, le dio un tumbo a sus vidas.

Alberto Bachelet fue apresado y torturado hasta la muerte por mantenerse fiel al gobierno del derrocado Salvador Allende. Fernando Matthei era el director de la Academia de Guerra donde detuvieron a Bachelet, pero no tenía responsabilidad sobre quiénes eran detenidos allí, según ha determinado la justicia y la convicción que se ha formado la propia familia Bachelet.

FÉRREA DEFENS

La viuda de Bachelet, Angela Jeria, ha defendido públicamente a Matthei. “Ella (Jeria) lo defiende, porque llega al convencimiento de que él no tenía la jerarquía, el cargo y la responsabilidad sobre la muerte de su marido”, dice Nancy Castillo, coautora del libro Hijas de general , que profundiza sobre la historia que cruza a ambas candidatas.

El día en que Jeria defendió en público a Matthei, la madre de Bachelet, recibió un ramo de rosas del ahora general retirado en agradecimiento por sus palabras. En 1979, Matthei tuvo gesto hacia Jeria y su hija Michelle. Tras cinco años de exilio, y cuando él ya formaba parte de la junta militar, fue el garante del retorno de ambas a Chile frente a un gobierno que las consideraba peligrosas.

DOS OLIVOS

Hoy, Evelyn vive en la casa que fue de sus padres, donde dos olivos y un cerezo regalados por el “tío Beto”, como llamaban a Bachelet, aún le dan sombra. Aunque ambas tenían un carácter distinto, su vida en una base militar las lleva a tener rasgos comunes, como el sentido del orden, el deber y su amor por los estudios.

La muerte de Bachelet, en marzo de 1974, marca profundamente a Michelle y determina el actuar en política que hoy la tiene como la más segura ganadora de las elecciones.

Evelyn estaba en Londres con su padre cuando ocurrió el golpe de Estado. Allá perfeccionó sus estudios de piano y luego en Chile estudió economía. Hacia el final de la dictadura de Pinochet, en la década de los ochenta, se convirtió en una activa militante política de uno de los partidos que apoyaban su dictadura.

Tuvo un frustrado intento por postular a la Presidencia en 1993 junto al hoy presidente Sebastián Piñera, con quien se vio envuelta en un bullado caso de escucha telefónica que derrumbó momentáneamente la novel carrera política de ambos.

Hoy, Evelyn enfrenta a Michelle, mientras su padre carga aún cierto remordimiento por no haber tenido ningún gesto con su amigo Bachelet. “La prudencia primó sobre el coraje”, dice hoy sobre aquel episodio Matthei, según el libro.

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