No nosotros, sino voces de mucha autoridad, han dicho que Román “Chocolatito” González ha sido el mejor boxeador que hemos tenido desde Alexis Argüello.
“No fregués, mejor que yo incluso puede llegar a ser ese jodido”, afirmó más de una vez Argüello, quien no solía ser muy dado al reconocimiento de sus colegas.
“Es un peleadorazo. Da gusto verlo en el ring”, agregó por su parte Julio César Chávez, mientras Ignacio Beristáin se deshace en elogios cada vez que puede.
Y aquí sin embargo siempre nos estamos quejando de Román. Que sus rivales son discretos, que no le gusta invertir en su formación y que ha sido mal manejado.
¿Y qué de cierto hay en las quejas? Habría que verlo con detenimiento, pero creo que el sentimiento generalizado es que Román puede llegar a ser mejor de lo que ya es.
Ciertamente es un peleadorazo, al que da gusto ver en el ring, como bien ha dicho Chávez. Boxea con elegancia, limpieza y precisión. Pero además pega y noquea.
Román se ha enfrentado a peleadores de todo calibre y ha llegado a estructurar una marca de 36-0, 30 nocauts, lo que indica que el 83.33 de sus éxitos son por la vía rápida.
Al “Chocolatito” se le pueden cuestionar las condiciones físicas en algunos combates, pero muy poco en aspectos técnicos. Su estilo está siempre bien definido.
Hay quienes hablan de su defensa. Que se abre mucho al disparar y que queda desprotegido, pero no hay peleador perfecto. Todos reciben sus bombazos.
Sin embargo, ¿hasta dónde habría llegado Román, si se le ha colocado en manos de Beristáin, por ejemplo, es decir, si él ha sido más dado a invertir en sí mismo?
¿Qué habría pasado, si en lugar de medirse al “Pollito” Meneses, o al “Chango” Vargas, hubiéramos visto a Román contra Juan Carlos Reveco o Brian Viloria?
Sin duda, a todos los habría vencido y su carrera tendría aún más reconocimiento, pero por diversos factores, esas peleas no se han dado y quizá no se den.
González es todavía joven a los 26 años, pero ya no tan chavalo, como el brioso púgil que despojó a Yutaka Niida en el 2008, cuando parecía camino a la grandeza.
Román es un estupendo peleador, vistoso, fuerte y valiente, pero nos está quedando la sensación que puede llegar a ser aún mejor. Que su potencial era para algo más grande de lo que tiene.
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